miércoles, 19 de febrero de 2014

SASKIA 33


  Llueve, llueve y llueve y si hay algo que no les gusta a estas preciosuras criollas llamadas cimarrones es que llueva. Cuando creo que se aburren y creo que tienen que salir y estirar sus piernas, llegamos hasta la puerta y cuando ven las gotas golpeando la verada se tiran para atrás. Se niegan a salir. Me miran como diciendo - no podés hacer un poquito de sol? Vuelven al interior de la casa y se tiran sin ningún estrés a descansar cuando paso por su lado me miran como culpable. (Skyldig till regn.)

 El domingo no fuimos a ver a Cerro. Aprovechamos que estaba muy gris la tarde para irnos con Alba, Ximena y el Papo (Luis) al cine a ver una película de Ken Loach . A Alba no le gustó. El tema de la película para mí sería el tipo de Hombre que precisa la sociedad capitalista moderna. Sociedades de   Sociedades en que los que llegan a lucir las corbatas de la historia son los más grandes ``malas leches´´ (De största skitstövlarna.)
 Me puse a jugar con mis pensamientos e imaginé dos tipos de ``malas leches´´ Uno compuesto de lo que imaginé cómo ``malas leches´´ directos y otro nivel de ``malas leches´´ grandes. El primer nivel estaría ocupado por policías, comisarios, soldados, oficiales y los integrantes de la Suprema Corte de Justicia. En este grupo estaría incluido el fiscal Zubía que quiere reprimir hasta los niños que juegan al baby fútbol.
Los grandes ``malas leches´´ serían los dueños de tierra como Bordaberry, los dueños de fábricas y bancos. Los que le pagan sueldos miserables a los muchachos y muchachas que atienden las cajas de los supermercados. Y por supuesto todos los administradores de sudor ajeno, incluyendo Parlamento Nacional por supuesto, gobierno de la República, con permiso de los pocos que no son ``malas leches´´.

Al salir del cine me venía riendo por dentro de algunas ideas locas, por ejemplo la linternita chiquita del Papo que apenas pudo evitar que cayera de cabeza en una fila de sillas ocupadas por algunas señoras gordas. El aire en la vereda era una brisa viva.
Empezamos directamente a dar opiniones sobre la película. Luis invitó a una cerveza pero nadie lo acompañó. Ximena, porque apenas salió del cine, llamó a Claudio para saber de sus mellizas. Alba y yo no tomamos. Yo estaba contenta pero empecé a perder alegría cuando recordé las caras de los protagonistas de la película, las mismas que se pueden ver en las calles y pasajes de los arrabales de esta bonita ciudad.

 Los ``pibes chorros´´ son fabricados, producidos por una sociedad que tiene como máximo valor el robo legal, el robo permitido, el que hará a los poderosos más poderosos y los humildes más humildes. En un pasaje de la película uno de los protagonistas advierte que no podrán pasar por un lugar por la pinta y cara que tenían.
Me acordé de una conversación que tuve con Irma L. Donde ella me contaba sobre ``el porte de cara´´, argumento de los policías para detener a los jóvenes, golpearlos, manosearlos y suspenderles sus derechos. (Inga rättigheter.)

 Creo que pude entender un poco porque a Alba no le gustó la película. Ella vive en el barrio de Santa Catalina, en la zona oeste de Montevideo, en el Cerro. Convive con estos jóvenes maltratados, conoce sus caras y sus voces.
Ha vivido intensamente lo dramático de las invasiones policiales y el asesinato impune de jóvenes como Sergio Lemos. Para ella el drama de Ken Loach no es un ejercicio intelectual sino un sentimiento vigente, presente, inevitable, injusto. (Orättvisa!)

Es algo que pasó ayer, pasa hoy y pasará mañana. Destino de zona pobre y con REGASIFICADORA. La película para ella fue como un espejo donde se vio a sí misma en su asentamiento.
Lugar donde sus hijos viven, en donde una cantidad de muchachos irán a la cárcel, serán destruidos por la drogas. Algunos tendrán un trabajo mal pago con que alimentar una familia temprana. Otros se transformarán en milicos o policías. Y muy poquitos, los más inteligentes y talentosos capaces de hacer las hijoputeces más grandes, pasarán al grupo de los triunfadores de corbata, con casa en Carrasco o Punta Gorda, un auto último modelo y casita de campo en algún balneario. Tomará whiskey caro y drogas finas. Gozará de la máxima impunidad y gran poder de consumo. (Stora konsumenter.)

Quizás todos sean cristianos católicos y estarán contentos de que el Papa se llame Francisco, sea latinoamericano y argentino. Hablarán muy bien de las experiencias educativas de los católicos en este país. Y no sabrán que el nuevo Arzobispo de Montevideo es hermano de aquel joven del Partido Blanco que militaba para Wilson F. que redactó la ley de impunidad.
Mis valientes perritas cimarronas Saskia y Freja sólo le temen más que a la lluvia a un gato crispado que les hace frente y les ronca. Entonces corren desesperadas hasta donde yo estoy. Se ponen contra mí y miran con terror. (Hemsk katt!)

BITTAN