miércoles, 28 de octubre de 2015

Avanza la carestía, la rebaja salarial y el desempleo


Crece también la bronca de los explotados


En estos últimos meses se ha acentuado para las familias trabajadoras la dificultad para parar la olla.
Es cada vez más notorio que el poder de compra de los salarios ha caído y los precios de la canasta básica han subido sustancialmente
Las pautas salariales para los consejos de salarios y el presupuesto presentado por el gobierno marcan la rebaja salarial, la flexibilidad laboral, la disminución de la inversión pública en detrimento de la privatización
La situación económica internacional con una crisis ya instalada, la baja de los precios de las materias primas fundamentalmente para países dependientes como Uruguay, el sometimiento a los lineamientos del FMI y a los organismos financieros internacionales, han marcado la desaceleración de la economía y ya se empieza a hablar de recesión.
Lo cierto es que los trabajadores ya sentimos el deterioro de nuestras condiciones de vida.
El empleo entre las personas en edad de trabajar ha caído al 59%, el desempleo ha crecido y son innumerables las empresas que han cerrado.
FRIPUR, ECOLAT, GREENFROZEN, URUPANEL, PAYLANA, vastos sectores de la construcción, son ejemplo de que la desocupación abarca todos las áreas de producción y a todo el país. En lo que va del 2015 se han perdido más de 30 mil puestos de trabajo.
Lo que ha quedado bien claro con la aplicación de la política económica conducida por Astori, es que se sigue priorizando el pago de la deuda externa, las exoneraciones y subsidios a las inversiones extranjeras y al gran capital, la disminución del déficit fiscal a costa de la menor inversión pública y de congelar o disminuir los salarios, fomentando la privatización a través de la inversión privada lisa y llana o de las PPP (tanto en la salud, en la educación como en las empresas públicas)
Las pautas salariales atadas a la productividad, con aumentos según los sectores de la economía y con correctivos más tardíos confirman que nuestros salarios siguen cayendo y no hay miras de recuperación efectiva.
Estos datos y los bolsillos de los trabajadores cada vez más vacíos, demuestran la cada vez menor incidencia que los salarios tienen en la economía del país. A fines de los 60 representaban el 40% del PBI, en la década del 90% el 30% y en el 2015 no llegan a representar el 25% del PBI.
El año pasado 690 mil trabajadores recibieron salarios por debajo de los 15 mil pesos por mes lo que representa el 41.5 de la fuerza laboral, casi un 14 % de los asalariados percibió menos de $9000 mensuales y el 25% de los trabajadores ocupados no cuenta con seguridad social.
Estos datos económicos, el aumento de la desocupación y la carestía, el congelamiento y la rebaja salarial indican que la precarización laboral, la pobreza, la indigencia y las desigualdades tienden a profundizarse.
El modelo EXTRACTIVISTA y privatizador del Frente Amplio va a contrapelo de las necesidades e intereses de “doña María y don José”

Sobre el carácter de las luchas actuales

Dada la amplia hegemonía que mantienen las corrientes conciliadoras sobre el conjunto del Movimiento Sindical y popular, las luchas actuales son defensivas, dispersas y por demandas muy básicas
Esa misma debilidad y el control de la burocracia, indican que en el plano reivindicativo seguramente sea poco lo que se logre. Alguna redistribución parcial dentro del presupuesto y algún punto por encima de las pautas en algún grupo de consejos de salarios.
Pero en el plano de la conciencia y en el plano organizativo, estás luchas están siendo escenario de una disputa aún no del todo expuesta, entre un sindicalismo corporativo, burocrático y adherido al estado y un nuevo sindicalismo que aún en forma primaria, está siendo empujado por la nueva camada de luchadores. Un sindicalismo de base que empieza a practicar la autonomía, la combatividad y la horizontalidad, y que empieza a enderezar nuevamente el rumbo hacia la emancipación de la clase.

En el intento de ser solidarios y críticos...

Los militantes de la TCC entendemos como una cuestión de principios, como la razón de ser de nuestra corriente sindical, la solidaridad con todas y todos los colectivos de trabajadores que luchan en defensa de intereses de clase. Solidaridad que no escatimamos más allá de nuestras propias debilidades.
No obstante también entendemos que la solidaridad implica el análisis fraterno y sin cortapisas del carácter y las posibilidades de cualquier lucha que emprendemos de lograr acumular en conciencia y organización, desde el punto de vista de clase antisistémico y claramente opositor a las políticas gubernamentales.
Nos oponemos claramente a las políticas de gobierno que están garantizando las condiciones de reproducción del capital y la rentabilidad capitalista en desmedro de las condiciones de vida de las y los trabajadores.
Nos oponemos de igual manera a la reproducción de un sindicalismo institucional y corporativo, como lo está siendo el PIT CNT, que subordina la lucha a los intereses de la fuerza en el gobierno, desarrollando así una cultura sindical que gravita fundamentalmente en la negociación tripartita ( trabajadores, patrones y gobierno).
Se ha ido construyendo desde que el Frente Amplio es gobierno un sindicalismo institucional, un sindicalismo de presión, que utiliza la movilización acotada para conseguir un ámbito de negociación donde poder demostrar sus dotes de negociadores, dotes que más temprano que tarde podrán ser los dotes necesarios, o sea las credenciales a exhibir, para un cargo parlamentario.
Los militantes de la TCC estamos en las antípodas de este sindicalismo y creemos que nuestra obligación es debatir con los trabajadores que luchan para evitar que las seguras derrotas a que conlleva el sindicalismo oficial se consoliden como derrotas en la conciencia de los trabajadores.
El aislamiento al que se condenan los conflictos, la sobre dimensionada importancia que se da a la mediación, los intereses corporativos y el acotamiento de las movilizaciones para que el agua no llegue al río (cuando eso no convenga al gobierno o sea al estado de dominación capitalista), son todos aspectos de la política sindical imperante que no conducen a la acumulación de fuerzas necesaria para lograr infligir algún golpe al sistema en beneficio de la clase.
No queremos que nuestras luchas sean utilizadas como vitrinas para presionar, queremos organizar luchas que construyan conciencia y hagan evidente la necesidad de construir un mundo mejor.

Tendencia Clasista y Combativa 
correo TCC 2º quincena de octubre de 2015