sábado, 5 de mayo de 2012

Oratoria del acto del 1ro de Mayo de Tierra y Tempestad






    Somos la expresión de un sentimiento ancestral que recorre las venas de cualquier ser vivo, somos la vitalidad rebelde y salvaje, instintiva, que se afianza en los profundos lugares del sentir animal. Somos ese instinto que todos llevamos dentro, aunque bien guardado lo tengamos. Somos esos segundos de silencio que se apoderan de cualquier mortal cuando dejamos que el viento golpeé nuestra cara ante la orilla de cualquier mar, ante la mirada infinita del horizonte.
    Somos la expresión de algo que no es necesario explicar ni racionalizar, sino de sentir y llevar a la práctica.
    No seguimos ningún jefe que marque nuestros pasos. No adoramos ningún Dios que nos quite la certeza de que somos un simple grano de arena en los desiertos de la existencia, librando nuestro destino a nuestros propios actos.
    Despreciamos la autoridad de cualquier jefe, encargado, delegado o presunto compañero que pretenda imponernos cualquier forma de desenvolver nuestros propios asuntos.
    Sólo respetamos un poder; el poder de la naturaleza. El de los tiempos lentos que maduran sus frutos, en su diversidad inabarcable que contiene todos los elementos para el desenvolvimiento de la plenitud humana y de las especies. En la armonía de su sistema caótico y descentralizado. En la profundidad de de sus inmensidades desbordantes de secretos desconocidos. En la rebelión de sus fuerzas explosivas; huracanes, tsunamis, explosiones volcánicas, lluvias ácidas, rayos solares mortales, llevan su incansable lucha contra la destrucción climática de la ambiciosa tecnología humana.
    Y es la mayor fuerza que poseemos. La confianza en nosotros. La confianza de ser la más alta expresión del triunfo de la vida sobre la industria y el arte de la muerte. El triunfo del apoyo mutuo, la solidaridad y la armonía ecológica y social sobre el arte del dominio, el control y la explotación.