lunes, 5 de octubre de 2015

Nosotros, los antidesarrollistas


Miquel Amorós
Manifiesto del 7 de marzo de 2010

La fe en el crecimiento económico ilimitado como solución a los males sociales ha sido inherente al régimen capitalista, pero no fue hasta los años cincuenta del siglo pasado cuando dicha fe, bajo el nombre de desarrollismo, se convirtió en una política de Estado. A partir de entonces, la Razón de Estado fue principalmente Razón de Mercado. Por primera vez, la supervivencia de las estructuras de poder estatales no dependía de guerras, aunque fueran “frías”, sino de economías, preferentemente “calientes”. La libertad, siempre asociada al derecho civil, pasaba cada vez más por el derecho mercantil. Ser libre fue a partir de entonces, exclusivamente, poder trabajar, comprar y vender libremente, sin regulaciones, sin trabas. En lo sucesivo, el grado de libertad de las sociedades capitalistas vino determinado por el porcentaje de parados y el nivel de consumo, es decir, por el grado de integración de los trabajadores. Y corolariamente, la protesta social más auténtica se definió como rechazo al trabajo y al consumismo, es decir, como negación de la economía independizada de la colectividad, como crítica antiindustrial, como antidesarrollismo.

Pronto, el desarrollismo se ha convertido en una amenaza no sólo para el medio ambiente y del territorio, sino para la vida de las personas, reducida ya a los imperativos laborales y consumistas. La alteración de los ciclos geoquímicos, el envenenamiento del entorno, la disolución de los ecosistemas, ponen literalmente en peligro la continuidad de la especie humana. La relación entre la sociedad urbana y el entorno suburbializado ha sido cada vez más crítica, pues la urbanización generalizada del mundo conlleva su banalización destructiva no menos generalizada: uniformización del territorio mediante su fácil accesibilidad; destrucción territorial por la contaminación y el ladrillo; ruina de sus habitantes por inmersión en un nuevo medio artificializado, sucio y hostil. El desarrollismo, al valorizar el territorio y la vida, era inherente a la degradación del medio natural y la descomposición social, pero, a partir del momento en que cualquier forma de crecer devino fundamentalmente una forma de destruir, la destrucción misma llegó a ser un factor económico nuevo y se convirtió en condición sine qua non. El desarrollismo encontró sus límites en el agotamiento de recursos, el calentamiento global, el cáncer y la producción de basura. Las fuerzas productivas autónomas eran principalmente fuerzas destructivas, lo cual volvía problemático y peligroso las huidas hacia delante. Pero la solución al problema, desde la lógica capitalista, residía en ese mismo peligro. Gracias a él podían convertirse en valor de cambio los elementos naturales gratuitos como el sol, el clima, el agua, el aire, el paisaje… O los síntomas de descomposición social como el vandalismo, la agresividad, los robos, la marginación… El riesgo se volvió capital. Las críticas ecológicas y sociológicas proporcionaron ideas y argumentos a los dirigentes mundiales. Así pues, la nueva clase dominante ligada a la economía globalizada, ha creído hallar la solución en el sindicalismo de concertación, la tecnología policial, el consumismo “crítico”, el reciclaje y la industria verde; en resumen, en el desarrollismo “sostenible” y su complemento político, la democracia “participativa.”

El crecimiento económico, a partir de los años setenta, no pudo asegurarse más por la mano de obra y pasó a depender completamente del desarrollo técnico. La tecnología se transformó en la principal fuerza productiva, suprimiendo las contradicciones que se desprendían de la preponderancia de la fuerza de trabajo. En adelante los obreros dejaban de ser el elemento principal del proceso productivo, y por consiguiente, perdían interés como factor estratégico de la lucha social. Si los conflictos laborales nunca habían cuestionado la naturaleza alienante del trabajo, ni el objeto o las consecuencias de la producción, puesto que las luchas obreras siempre se movían en la órbita del capital, menos cuestionarían ahora el meollo del problema, la máquina, condenándose a la ineficacia más absoluta como luchas por la libertad y la emancipación. Las ideologías obreristas eran progresistas; consideraban el trabajo como una actividad moralmente neutra y mantenían una confianza ciega en la ciencia y la técnica, a las que suponían los pilares del progreso una vez los medios de producción cayeran en manos proletarias. Criticaban el dominio burgués por no poder desarrollar a fondo sus capacidades productivas, o sea, por no poder ser suficientemente desarrollista. En ese punto demostraron estar equivocadas: el capitalismo, en lugar de inhibir las fuerzas productivas las va desarrollando al máximo. La sociedad plenamente burguesa es una sociedad de la abundancia. Y precisamente es esa abundancia, producto de dicho desarrollo, la que ha destruido la sociedad. En el polo opuesto, los antidesarrollistas, por definición contrarios al crecimiento de las fuerzas productivas, cuestionan los medios de producción mismos, ya que la producción, cuya demanda viene determinada por necesidades ficticias y deseos manipulados, es en su mayoría inútil y perjudicial. Lejos de querer apropiarse de ellos, aspiran a desmantelarlos. No apuestan por la autogestión de lo existente, sino por el retorno a lo local. También cuestionan la abundancia, por ser sólo abundancia de mercancías. Y critican el concepto obrerista de crisis como momento ascendente de las fuerzas revolucionarias. Bien al contrario, el capitalismo ha sabido instalarse en ella y demostrar más capacidad de maniobra que sus supuestos enemigos. La historia de los últimos años enseña que las crisis, lejos de hacer emerger un sujeto histórico cualquiera, no han hecho más que catapultar la contrarrevolución.

La visión del futuro proletario era la sociedad convertida en fábrica, nada esencialmente distinto del presente, en que la sociedad entera es un hipermercado. La diferencia obedece a que en el periodo de dominio real del capital los centros comerciales han sustituido a las fábricas y, por lo tanto, el consumo prima sobre el trabajo. Mientras las clases peligrosas se convertían en masas asalariadas dóciles, objetos pasivos del capital, el capitalismo ha profundizado su dominio, aflojando los lazos que le ligaban al mundo laboral. A su manera, el capitalismo moderno también está contra el trabajo. En la fase anterior de dominio capitalista formal se trabajaba para consumir; en la actual, hay que consumir incesantemente para que el trabajo exista. La lucha antidesarrollista quiere romper este círculo infernal, por lo que parte pues de la negación tanto del trabajo como del consumo, cosa que lleva a cuestionar la existencia de los lugares mal llamados ciudades, donde ambas actividades son preponderantes. Condena esos conglomerados amorfos poblados de masas solitarias en nombre del principio perdido que presidió su fundación: el ágora. Es la dialéctica trabajo/consumo la que caracteriza a las ciudades al mismo tiempo como empresas, mercados y fábricas globales. Por eso, el espacio urbano ha dejado de ser un lugar público para la discusión, el autogobierno, el juego o la fiesta, y su reconstrucción se rige por los criterios más espectaculares y desarrollistas. La crítica del desarrollismo es entonces una crítica del urbanismo; la resistencia a la urbanización es por excelencia una defensa del territorio.

La defensa del territorio, que tras la desaparición de la agricultura tradicional se sitúa en el centro de la cuestión social, es un combate contra su conversión en mercancía, o sea, contra la constitución de un mercado del territorio. El territorio es ahora el factor desarrollista fundamental, fuente inagotable de suelo para urbanizar, promesa de gigantescas infraestructuras, lugar para la instalación de centrales energéticas y vertederos, espacio ideal para el turismo y la industria del ocio… Es una mina inagotable de impuestos y puestos de trabajo basura, algo con lo que poner de acuerdo a las autoridades regionales, las fuerzas vivas municipales y los ecologistas neorrurales, para quienes la cuestión territorial es sobre todo un problema fiscal y de empleos. La lógica de la mercancía está fragmentando y colonizando el territorio desde las conurbaciones, componiendo con todo un solo sistema metropolitano. Las luchas antidesarrollistas tienen pues en la defensa del territorio un dique contra la oleada urbanizadora del capital. Intentan que retrocedan las fronteras urbanas. Son luchas por la recuperación del colectivismo agrario y por la desurbanización. Pero también son luchas que buscan el reencuentro y la comunicación entre las personas, luchas por el restablecimiento de la vida pública.

Para que el antidesarrollismo llene de contenido las luchas sociales ha de surgir una cultura política radicalmente diferente a la que hoy predomina. Es una cultura del “no”. No a cualquier imperativo económico, no a cualquier decisión del Estado. No se trata pues de participar en el juego político actual para contribuir en la medida que fuere a la administración del presente estado de cosas. Se trata mejor de reconstruir entre los oprimidos, fuera de la política pero en el seno mismo del conflicto, una comunidad de intereses opuestos a dicho estado. Para eso la multiplicidad de intereses locales ha de condensarse y reforzarse en un interés general, a fin de plasmarse a través del debate público en objetivos concretos y alternativas reales. Una comunidad así ha de ser igualitaria y estar guiada por la voluntad de vivir de otro modo. La política antidesarrollista se basa en el principio de la acción directa y la representación colectiva, por lo que no ha de reproducir la separación entre dirigentes y dirigidos que conforma la sociedad vigente. En esa vuelta a lo público, la economía ha de regresar al domus, ha de volver a ser lo que fue, una actividad doméstica. La comunidad ha de asegurarse contra todo poder separado, por un lado, organizándose horizontalmente mediante estructuras asamblearias, y controlando lo más directamente posible a sus delegados o enlaces, de forma que no se conviertan en jerarquías formales o informales. Por el otro, rompiendo la sumisión a la racionalidad mercantil y tecnológica. Nunca podrá dominar las condiciones de su propia reproducción inalterada si actúa de otro modo, es decir, si cree en la tecnología y en el mercado, si reconoce alguna legitimidad en las instituciones del poder dominante o adopta sus métodos de funcionamiento.

Para recuperar y desactivar la rebelión social, principalmente juvenil, contra las nuevas condiciones de la dominación, las que obedecen al mecanismo de construcción/destrucción/reconstrucción típico del desarrollismo, se pone en marcha una versión degenerada de la lucha de clases, los llamados “movimientos sociales”, plataformas inclusive. Puesto que ya no se quiere otro orden social, el mito del “ciudadano” puede sustituir cómodamente al mito del proletariado en los nuevos esquemas ideológicos. El ciudadanismo es el hijo más legítimo del obrerismo y del progresismo caducos. No surge para enterrarlos, sino para revitalizar su cadáver. En un momento en que no hay más auténtico diálogo que el que pueda existir entre los núcleos rebeldes, aquél sólo pretende dialogar con los poderes, hacerse un hueco desde donde tratar de negociar. Pero la comunidad de los oprimidos no ha de intentar coexistir pacíficamente con la sociedad opresora pues su existencia no se justifica sino en la lucha contra ella. Una manera de vivir diferente no ha de cimentarse en el diálogo y la negociación institucional con la forma esclava precedente. Su consolidación no vendrá pues ni de una transacción, ni de una crisis económica cualquiera, sino de una secesión masiva, de una disidencia generalizada, de una ruptura drástica con la política y con el mercado. En otras palabras, de una revolución de nuevo tipo. Puesto que el camino contrario a la revolución conduce no sólo a la infelicidad y la sumisión, sino a la extinción biológica de la humanidad, nosotros, los antidesarrollistas, estamos por ella.

El pensamiento antidesarrollista o antiindustrial no representa una nueva moda, una crítica puramente negativa del pensamiento científico y de las ideologías progresistas, o un vulgar primitivismo que propugna retroceder a un momento cualquiera de la Historia. Tampoco es una simple denuncia de la domesticación del proletariado y del despotismo del capital. Menos todavía algo tan mistificador como una teoría unitaria de la sociedad, propiedad de la última de las vanguardias o del último de los movimientos. Va más allá que eso. Es el estadio más avanzado de la conciencia social e histórica. Es una forma determinada de conciencia de cuya generalización depende la salvación de la época.

El Pasamontañas Policial

Venancio Acosta y Betania Núñez
Brecha, Montevideo, N°1558 | 01-10-2015



En tanto el Frente Amplio intenta salir ileso de los conflictos presupuestales en la educación, el Ministerio del Interior repite prácticas de represión y judicialización de la protesta social. La Policía se infiltró en la ocupación e intenta imponer su versión de lo ocurrido el 22 de setiembre en el CODICEN

“Esta es la verdad”, dijo el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, como si después de sus palabras quedara todo más claro. Lo hizo el lunes 28, en una conferencia de prensa que buscó asentar la versión oficial de lo sucedido durante el desalojo de un grupo de liceales, que ocuparon por cuatro días las oficinas centrales del CODICEN. Pero desde el episodio, que ocurrió hace más de una semana, una brumosa disputa mediática no cesa de opacar los hechos.

La discusión sobre el presupuesto para la educación fue relegada a un segundo plano, mientras en los tribunales de la Ciudad Vieja desfilaban militantes estudiantiles y sindicales en un festín judicial.
En ese marco la Policía, que por ahora no fue imputada por la justicia, lideró las investigaciones que desembocaron, hasta el cierre de esta edición, en el procesamiento sin prisión por atentado agravado a nueve militantes, que deberán cumplir 200 horas de trabajo comunitario. La falta de imputados policiales responde, según supo Brecha, a que la justicia no ha podido dar con los funcionarios que cometieron abusos durante la represión desatada fuera del CODICEN; los videos que circularon muestran el exceso, pero sus cascos ocultan sus rostros e impiden que sean identificados. La Policía trabaja para identificar a aquellos que tiraron piedras, reúne las pruebas, los detiene, los lleva ante la fiscal Ana María Telechea y la jueza Ana de Salterain.
Y la justicia procesa. Quiénes fueron los policías que actuaron en el operativo y quiénes se excedieron es un misterio, porque no hay ningún indicio sobre aquello que la Policía evita investigar.
La propia actuación de la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH) contribuyó a plantar esa escena. El informe que realizó su presidente, Juan Faroppa, motivó fuertes controversias en la interna de la institución ya que, por un lado, se hizo público antes de que algunos de sus miembros accedieran a él, pero además dos de sus integrantes no están de acuerdo con las conclusiones presentadas.
En el documento Faroppa concluyó que el “clima fuera del edificio ocupado, generado por manifestantes que no eran estudiantes” “presagiaba una definición violenta de la situación”. Pese a todo, el presidente de la INDDHH también reconoció que “lo anterior no significa que no se hayan observado casos puntuales por parte de algunos efectivos policiales que mostraron, en forma innecesaria, un uso abusivo de la fuerza”. Según dijeron algunos manifestantes, lo que fue confirmado por el propio Faroppa, otros términos se le escucharon durante la represión: “Es un desastre total, al abogado lo cagaron a palos en el piso, yo lo vi”, le dijo a la senadora del MPP Ivonne Passada, que estaba del otro lado del celular.
La INDDHH, que recibió una carta de “reconocimiento” del Ministerio del Interior (MI) por su participación en el desalojo, ahora parece matizar su primera impresión. El miércoles emitió un comunicado en el que se explicita que el informe responde a la pluma de su presidente, como quien deslinda el carácter institucional del texto, y adelanta que se investigará con base en las denuncias recibidas, que no son pocas.
Por ejemplo, la institución analiza una foto donde se deja constancia que un agente de la Republicana utilizó una cachiporra con punta metálica, hecho que parece contradecir una de las afirmaciones del informe: “no se utilizaron elementos de mayor fuerza agresiva”. Faroppa explicó a Brecha que la información fue recibida luego de la difusión del informe, y apenas conocida (el miércoles) fue “remitida de inmediato al ministro del Interior, a los efectos de que se investigue esta situación. No sé bien lo que es, si es una cachiporra, pero ese tipo de cachiporra es un arma que no está autorizada por la ley de procedimiento policial”.

No prueba

Durante la conferencia del lunes se distribuyeron grabaciones de las cámaras que los oficiales del Grupo de Reserva Táctica llevaban adheridas a sus uniformes. Aunque el propio ministro aseguró que había por lo menos cinco cámaras, únicamente se reproduce lo captado desde una de ellas.
Bonomi insistió en afirmar que cuando la Policía ingresa al edificio los estudiantes ya no estaban. En consecuencia, aportó la filmación como prueba. “Una Policía democrática es una Policía que puede demostrar lo que dice que hace”, se jactó. Lo cierto es que el video no prueba la afirmación inicial del ministro ni contradice la versión de los estudiantes, quienes sostienen que se encontraban en el edificio cuando la Policía ingresó. Las imágenes sólo muestran a policías efectivos entrando por el estacionamiento a las oficinas del Banco de Seguros del Estado y de ahí al hall del edificio por Avenida del Libertador.
Pero los estudiantes dicen que otro grupo intentó pasar hacia la puerta de Colonia, sin éxito porque había una manguera de bomberos obstruyendo el ingreso.
Es en ese momento que los ocupantes perciben la presencia policial y, según los testimonios, desocupan por Colonia gracias a los manifestantes que, del lado de afuera, custodiaban esa puerta. Las imágenes difundidas no alcanzan a negar que otros agentes hayan seguido recorridos diferentes y se hayan topado con los jóvenes.
Consultado sobre las denuncias de los primeros 12 detenidos por maltrato en dependencias policiales, Bonomi arriesgó y repitió “no la creo”, aunque no argumentó sus motivos, una actitud que el ministro ha adoptado otras veces en que su cartera (el organismo público más denunciado por violar los derechos humanos en el país, según la propia INDDHH) fue señalada por prácticas de abuso policial.

Déjà vu

En medio de la guerra de videos desatada entre el ministerio, los estudiantes y algunas organizaciones que acompañaron la ocupación, los legisladores oficialistas se lamentan por no haber estado en el lugar de los hechos, lo que les habría permitido contar con una versión de primera mano. En esta línea, y en diálogo con Brecha, Passada dijo que fue “un error no haber estado presente”, mientras que Sebastián Sabini, diputado del mismo sector, evaluó que hubo “un error de comunicación”
Pero mientras el Frente Amplio encuentra dificultades para lidiar con formas de protesta social que alguna vez apoyó, el Ministerio del Interior repite la estrategia utilizada en agosto de 2013, cuando infiltró policías en manifestaciones estudiantiles e intervino abiertamente en las actuaciones judiciales. De hecho, infiltró la ocupación en el CODICEN con el mismo policía que en la marcha del 14 de agosto de aquel año.
El agente en cuestión, John Giménez, quedó en evidencia el lunes pasado luego de intentar detener a Marcelo Hospitale, momento en el que fue registrado por una cámara de celular. Hospitale se había separado de la multitud que esperaba fuera del juzgado para ir a un almacén. En ese momento fue interceptado por un automóvil blanco del que se bajaron dos policías vestidos de civil. Como se resistió al arresto porque los efectivos no tenían una orden judicial, sus compañeros se acercaron.
Allí fue que algunos militantes de ADES repararon en Giménez y recordaron las conversaciones que habían mantenido con él dentro del CODICEN, cuando se presentaba como un militante de la FEUU, contaron a Brecha.
El agente de inteligencia tiene 28 años y en 2013 declaró a la justicia que fue “asignado al servicio de la manifestación y marcha por lo de Líber Arce”, “íbamos por el interior de la marcha hasta que en determinado momento notamos una conducta violenta”, según el expediente judicial al que accedió este semanario (véase Brecha del 27-XII-13).
También el lunes, un dirigente del Sindicato Único de Trabajadores del Taxi (SUATT) que estaba en la concentración fuera del juzgado fue interceptado por tres autos y dos motos cuando iba a comprar comida a una panadería. Oficiales vestidos de civil le solicitaron que ingresara a uno de los vehículos para dirigirse a “hablar con la jueza”.
Lo capturaron sin orden de la justicia y fue llevado a la sede de la Dirección de Inteligencia en la calle Maldonado, donde le revisaron el celular y recabaron datos de todos sus documentos (incluyendo la libreta de propiedad del vehículo, libreta de conducir y carné sindical).
Lo llevaron posteriormente al juzgado y fue uno de los procesados por “atentado”.
Al ser liberado, según dijo a este semanario, fue acompañado por oficiales de inteligencia con pasamontañas (excepto el funcionario al mando) y agentes del Grupo de Reserva Táctica, junto a otra  imputada por los mismos hechos, a la que los policías acosaron haciendo chistes por handy
Al día siguiente otros militantes del mismo sindicato se dirigían en un auto a Radio Fénix, donde emiten un programa, cuando dos vehículos los encerraron en plena calle. Se llevaron a uno de ellos, nuevamente sin orden de la justicia. Pasó la noche en la sede de inteligencia y declaró al día siguiente. De la misma forma se apresó a dos militantes más, incluyendo al secretario general de la organización, Carlos Silva,que en el momento en que se dirigía a una asamblea del sindicato fue abordado poroficiales encapuchados.
El día anterior, dijeron desde el gremio a este semanario, vecinos del barrio Santa Catalina –donde vive Silva– fueron interrogados por funcionarios del MI, que también usaban pasamontañas, acerca del paradero del sindicalista.
Otra coincidencia: el mismo mecanismo fue utilizado por el MI en los acontecimientos del 14 de agosto de 2013, que entonces denunció Brecha. “Si la jueza precisa hablar con alguno de los dirigentes del sindicato, es cuestión de mandar una citación. Nosotros no nos vamos a dar a la fuga, somos personas públicas. Parece bastante planificado, es un día cada uno, también como forma de desgastar la movilización del sindicato”, contó a este semanario uno de los procesados.

No es nuevo: a pesar de que la Policía comete excesos, sólo son procesados los manifestantes. El operativo de desalojo del CODICEN y las detenciones que vinieron después siguen ese patrón


viernes, 2 de octubre de 2015

PROLETARIADO: ALGUNAS OTRAS ACLARACIONES

Tomado del Cuaderno de Negación NRO.4: SOBRE LA NECESIDAD DE DESTRUCCION DEL ESTADO

En el nro.2 de Cuadernos de Negación (Tema central: Clases sociales o la maldita costumbre de llamar a las cosas por su nombre) nos hemos explayado más sobre este tema, aquí queremos subrayar o agregar cuestiones que han quedado fuera o pudieron ser malentendidas debido a diversos prejuicios. Cada uno de estos puntos, comprendemos, puede merecer un texto aparte, aquí intentamos hacer una aproximación al problema.

01. Es importante remarcar nuevamente, no sólo para este Cuaderno sino para el resto de nuestras publicaciones, que cuando nos referimos al antagonismo entre burguesía y proletariado no nos estamos
refiriendo a relaciones sociales entre un individuo y otro, estamos refiriéndonos a clases sociales.
Por lo cual debe comprenderse que no es un burgués que explota a unas decenas de proletarios aislados, o unos proletarios aislados que pueden acabar con la burguesía o simplemente mantenerse al margen de la lógica capitalista. Son condiciones globales las que permiten la explotación burguesa y no permiten, justamente, lograr apartase de ella o llevar una “guerra social” minoritaria contra el Estado y el Capital.

02. La negación de la existencia de clases antagónicas y la reducción de los problemas sociales a situaciones personales o grupales, fomentan y consolidan la ideología dominante.* La ideología de la separación, del ocultamiento, del todos contra todos, del ciudadano libre e igual.
Los proletarios individuales no son mejores o más nobles que los capitalistas individuales. Individualmente, los trabajadores pueden ser más, menos o tan malos como cualquier otro. El asunto es la actividad social del proletariado como clase.

03. "Eppur si muove". El antagonismo de clases existe independientemente de que sea o no reconocido a un claro nivel de conciencia como tal por los sujetos sociales.
“Y sin embargo se mueve" dijo según la tradición Galileo Galilei ante el tribunal de la Santa Inquisición que lo condenaba a muerte si no se retractaba de su afirmación de que no era el Sol el que giraba alrededor de la Tierra, sino al revés.

04. El ciudadano en su frenesí de consumo, consume ideología, consume identidad y tarda en comprender que hay realidades impuestas que no ha adquirido en el mercado. Ser proletario no es una identidad elegida, es una realidad social. Y sentir orgullo por esta condición es como enorgullecerse por ser esclavo. No amamos ser proletarios. Y revolución no significa, de ninguna manera, expandir la condición de los trabajadores a toda la humanidad.

05. No esperamos a que los explotados y oprimidos salgan a las calles con una bandera en la que esté escrita la palabra “proletarios”. El debate sobre los términos en nuestro lenguaje es arduo, sabemos que muchos socialdemócratas y demás reformadores del Capital han utilizado y utilizan ciertas palabras para
decir justamente lo contrario, como también luchadores imprescindibles de todas las latitudes no las emplean (y hasta las rechazan). Esto, si bien no es completamente fatal, si es verdaderamente un obstáculo: el no asumir nuestra práctica a nivel de consignas y conceptos, a la larga ha facilitado el debilitamiento, la confusión y la recuperación contrarrevolucionaria.

06. La opresión de clase no es una opresión entre otras. No es superior, ni inferior a la lucha contra el racismo, el machismo o la xenofobia. No se trata de pluralismo o anti-pluralismo. No se trata, tampoco, de “dejar para después de la revolución” los “problemas parciales”. De lo que se trata es de asumir la lucha de una clase que contiene todas las orientaciones sexuales, sexos, colores y orígenes geográficos. De comprender que no se trata de “ecologismo” sino de que el capitalismo a mediano plazo es incompatible con la vida en este planeta, que las verdaderas causas no son los excesos o las maldades de algunas personas, sino la necesidad de valorización del Capital llevada adelante por la clase burguesa.

* Extraído de “Estado: Guardián de la clase capitalista” Distribuido por el Grupo Anarquistas Rosario el 1º de Mayo, donde se afirmaba que: en el año de los festejos burgueses por el bicentenario se hace necesario remarcar el papel histórico y social del Estado capitalista.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Testimonio de un adulto y padre que participó en la vigilia del CODICEN

1.   El viernes 18 de setiembre de 2015 estudiantes de Enseñanza Media de Montevideo agrupados en su Coordinadora de Estudiantes de la Enseñanza Media (CEEM) concurrieron a la dependencia del CODICEN, sito en Avenida del Libertador Lavalleja y la calle Colonia. Presentaron ante las autoridades de la Institución (lo ya realizado ante el Ministerio de Economía y el Ministerio de Trabajo) su plataforma reivindicativa tendiente a que fueran contempladas sus opiniones en procura de mejorar el presupuesto para la enseñanza y otras reivindicaciones. El Poder Ejecutivo les cerró las vías de diálogo (a través de los ministerios antes mencionados) por tal razón concurren al CODICEN. Este organismo los recibe rechazando de plano sus planteos. En claro que tanto el CODICEN como los organismos gubernamentales pretendieron ganar tiempo ya que le Ley de Presupuesto había entrado al Parlamento con plazos acotados (el mismo fin cumplió el decreto de Esencialidad). Los estudiantes tenían prevista esta circunstancia por lo que procedieron a quedarse en la dependencia mencionada. Sobre la hora de cierre las autoridades perciben que aún estaban los estudiantes en la dependencia, por lo cual los intiman a retirarse. Los estudiantes contestan que el lugar ha sido ocupado al no contemplarse sus reclamos amparados en el legítimo derecho de huelga. Las autoridades del CODICEN lacraron los lugares que estimaron convenientes retirándose del local.

2. Enterados de la noticias los estudiantes reciben apoyo y solidaridad de padres y adultos. El tema que se habló de inmediato fue la gran cantidad de menores. Los adultos permanecimos en el exterior para abastecer a los ocupantes y en el caso de agresión darles nuestro apoyo y nunca nos involucramos en sus decisiones. En la tarde del viernes 17 de setiembre concurrieron funcionarios policiales del Ministerio del Interior y de Inteligencia a preguntar que “iban a hacer los estudiantes”. La respuesta era obvia, las autoridades del CODICEN y del gobierno la tenían, 4 funcionarios de grupo de choque policial adoptaron posición “de cierta agresión” por lo que procedimos a hacer una cadena humana en el acceso exterior (vereda) de la Avenida Libertador; luego de momentos de tensión la policía se retiró. En los días siguientes, del sábado al lunes continuaron los movimientos policiales sobre la calle Colonia  y en el estacionamiento de la Plaza del Entrevero sobre la calle Río Negro. Todos los adultos mayores afuera y estudiantes menores y estudiantes mayores adentro, permanecimos los 5 días en la incertidumbre de un posible desalojo por sorpresa.

3.  El día lunes 21, una delegación de los estudiantes de la Coordinadora de Estudiantes concurre al parlamento vislumbrándose cierta esperanza de una posible solución. Al volver  los estudiantes convocaron (en las instalaciones del CODICEN) una asamblea que por las distintas posiciones manifestadas, la discusión duró hasta el otro día.

4. El martes 22 sobre la hora 18:30 los ocupantes brindaron una conferencia de prensa informando del desarrollo de todo el conflicto percibiéndose una posible solución ante la multitud de personas que se congregaron. Solidariamente se mantuvo “la guardia” en la parte externa pese al frío y lluvia existente. El sindicato de trabajadores del taxi concurrió sobre las 21 horas con cerca de 30 o 40 taxímetros y mucha gente, lo que otorgó estímulo, solidaridad y gran apoyo efectivo. Hasta ese momento no se recibió apoyo masivo de los sindicatos de la enseñanza y nulo del Pit-Cnt. Maestros y profesores lo hicieron a título personal. Vimos que se encontraba presente el presidente de la Institución Nacional de Derechos Humano, Juan Faroppa.  Sobre las 21:45 se retiró el sindicato del taxímetro entre gritos, cánticos, bocinas y saludos, aparentemente habría una solución. Minutos después se acercan los mismos policías que habían estado el viernes. A ellos se unió el Jefe de la Guardia Republicana y Juan Faroppa (INDDHH) que llevó “voz cantante”. El vocero de los estudiantes ocupantes fue el abogado Pablo Ghirardo, dialogó con ellos rodeados de la gente. Intimidaron con el desalojo “que podía pasar a mayores, etc.” Por último se llegó a un acuerdo entre todas las partes, se mantendría ocupado sólo el CODICEN. El abogado Ghirardo manifestó que se labrara un acta, “que se realice acá” acotó Faroppa. Se acordó 30 minutos para que pudieran discutirlo los estudiantes. Es aceptado, los estudiantes convienen ocupar sólo el CODICEN. Ghirardo lo comunicó a la otra parte y preguntó quién firmaría el acta por parte del gobierno. Juan Alfonso Faroppa manifestó que él no tenía potestades para hacerlo; se consultó, entonces, vía telefónica al Ministerio de Economía y al Ministerio de Trabajo. ¡Rechazo total! El gobierno no firmaba ni garantizaba nada. Quería  desalojar sin importarles las consecuencias. El jefe de la Guardia Republicana se retiró del diálogo abruptamente, luego los del Ministerio deI Interior seguidos por los de Inteligencia. Comenzamos a gritar ¡cadena humana! Se venía la represión. La policía atacaría.

5.  Los estudiantes ocupantes quedan adentro del edificio. Afuera se forman cadenas humanas, brazo con brazo, mujeres y hombres, profesores, maestros, estudiantes de otros lugares que no estaban en la ocupación, universitarios y trabajadores. ¡Hay que defender a los estudiantes que ocupan! ¡Defender los GURISES! Nadie lo discutió, surgió de la gente. Fue un rugido de rabia, anónimo.

6. En la zona se habían ido apostando cientos de policías de los cuerpos especiales de la Guardia Republicana, 300 se contabilizaron; periodistas nos informaron que habían más en camiones estacionados por las calle laterales y las fotografiaron, esas fotos no han aparecido aún ¿acaso los dueños de los diarios lo han impedido? ¿sólo se publican las fotos de los adultos que defendieron a los GURISES hasta que salieron?

7.  Para atacar, los grupos de reserva táctica (GRT) de la Guardia Republicana formaron en estructuras compactas, parecidas a las que utilizaron los romanos en la antigüedad, 15 hombres de frente por otras tantas columnas de fondo. Un grupo se posicionó en la vereda del CODICEN, otros grupos en la playa de estacionamiento del mismo.

8. Las mujeres y los hombres (profesores, maestras, padres y otros adultos) se agarraron de los brazos para resistir la embestida de las “tortugas” GRT en las puertas del CODICEN. Se escucharon ruidos de vidrios en el fondo del edificio, la guardia republicana entró al edificio por una puerta que los ocupantes desconocían. En ese momento avanzaron por la vereda de la calle Libertador, no teníamos nada con qué defendernos, los brazos los utilizamos agarrando al compañero o compañera de al lado. Avanzaron golpeando las botas contra el suelo pronunciando cánticos “jup, jup, jup, como en el fútbol”. Se notaba que ya la habían practicado en las canchas deportivas, cuando están a unos 2 metros recibieron de los de atrás lo que encontraron a mano, todo sirvió, hay que defender a los GURISES. En el momento que atacaron algunos estudiantes menores estaban saliendo por la puerta de Libertador. Los policías que habían entrado por el costado trataron de apoderarse de la puerta de entrada, un periodista salió golpeado; volaba todo por el aire, la gente corría para todos lados, la cadena humana se rompió avanzando otra “tortuga” para unirse con los policías de adentro, empezamos a ser desplazados, todo es desorden, se apoderaron de la puerta e intentaron cerrarla por dentro, todo es caos, un adulto que estaba contra la puerta recibió un golpe, se inclina hacia adelante pero no cae.

9.  Imposible rescatar más estudiantes ocupantes por la puerta de Libertador. Nos replegamos hacia la calle Colonia, se resistieron los embates de la policía, no hay orden de ningún tipo, cada uno hace lo que le parece conveniente, la mayoría corrió hacia los canteros de Plaza. Nos persiguió una nueva “tortuga” manteniendo la estructura son lentas para avanzar, me caí, me levanto y sigo corriendo por Colonia. Los policías al que agarraban le pegaban entre dos o tres, rara vez los hicieron solos “vaya valentía”.  Los videos son elocuentes, mano a mano la pierden. Vi la puerta sobre Colonia por la que se ingresa al edificio del CODICEN, estaba abierta. Varios GURISES estaban saliendo, gritan que hay más adentro. Una mujer adulta corrió, sube las escaleras hasta el tercer piso “los milicos están adentro salgan, bajen, rápido” por ella bajan los estudiantes, algunos llorando, descompensados, vieron el miedo y la golpiza muy cerquita; salen, son chicos, los últimos tres, ¡vienen cargados de cosas! Uno lleva un pesado equipo con el cual pasaban música y servía de parlante en la calle que solidariamente había prestado el sindicato de trabajadores del CODICEN; otro trae colchonetas y bolsos, el último con una computadora que olvidó o no pudo llevar otro compañero. ¡Increíble! Con los policías en la nuca, con mucho miedo. Hermoso gesto y mucha responsabilidad de los estudiantes, si se hubiera perdido el material nadie se los hubiera reprochado, pero ellos sabían del sacrificio para conseguirlo y consecuentes lo salvaban. A todos le dijimos que corrieran sin caerse hacia los canteros rumbo a 18 de julio, el camino está libre. “Salieron todos” les gritamos a los compañeros que todavía resisten en Colonia y Libertador. Se enfrentaba para sacar a los compañeros, luego de eso ya no valía la pena, había que retirarse. En ese momento no teníamos idea de la cantidad de heridos o detenidos. Nos avisan que vayamos a la Facultad de Ciencias Sociales. Subí por Julio Herrera y Obes, en 18 en la acera norte hay un herido con la novia, me acerco, tiene una gran inflamación y sangre en la cabeza, se le formó un bulto del tamaño de un huevo, le digo que lo llevo al hospital, no quiso “ya me vienen a buscar”, “no importa, vamos” le dije preocupado de su estado, lo vi muy mal. Paró un auto, bajó el padre o un familiar, subió y se fue. Sucedió tan rápido que olvidé preguntarle el nombre. Llegué a la Facultad, había golpeados por todos lados, algunos muy nerviosos, una compañera de unos 20 años muy dolorida en los brazos y una pierna, se quejaba. Avisan que llegó una ambulancia “que lleven a los heridos”. Nos enteramos de 12 detenciones, que fueron llevados a la Comisaría 3ra. y  luego a la dependencia de la Guardia Metropolitana en la calle Magallanes, de los heridos no se tiene noción de cuántos fueron. Golpeados hay muchos. La mayoría de los heridos y golpeados leves no se presentaron en los centros asistenciales por miedo a ser “fichados”.

10.  La policía no encontró una sola arma entre los adultos que respaldamos a los “GURISES” cuestionadores de la política del gobierno y el CODICEN. La lucha que pretendieron montar los medios de prensa de ciertos “demonios” sólo fue gente aislada que enfrentó con los puños o piedras a los cuerpos especiales, entrenados militarmente, mientras estos lo hicieron agrupados, con organización militar armados con pistolas, escudos, garrotes, un arma de tres puntas, etc. y por si fuera poco, si ellos no hubieran sido suficientes a pocas cuadras había camiones repletos de RGT, por esta razón se cansaron de dar palo. Una desproporción de fuerzas infernales, un ensañamiento de la policía total, sólo querían golpear, tal vez como castigo o escarmiento, ellos cuentan con esa responsabilidad la de ser mercenarios y golpear a la población en el CODICEN, en el fútbol o en los barrios. Un par de horas antes balearon casas de vecinos de Santa Catalina efectivos de esta misma guardia. Ellos son responsables de las golpizas y los autores intelectuales son los gobernantes que han puesto toda su intelectualidad al servicio de estas acciones para poder realizar los ajustes necesarios en el bolsillo de la población. Quieren una población sumisa, pero todavía existen “transgresores” como estos chiquilines que saben resistir y que ni imaginaban lo que se les venía encima.

11.  Como muestra de los valores que poseen, las normas que respetan y el modelo de sociedad que desean los autores intelectuales de esta represión basta ver lo que hicieron con el negociador de los estudiantes Pablo Ghirardo. Él no corrió cuando empezaron los incidentes, se quedó entre la gente para ayudar, sin embargo al negociador de los estudiantes lo agarraron tres GRT lo tiraron al piso, le pegaron con los palos en el cuerpo, lo levantan del piso tomándolo violentamente por el cuello con sus “llaves”, las pruebas los videos de los periodistas y de la propia policía seguramente puesto que existe una cámara encima de ese incidente. A pocos metros se encontraba el “observador” el presidente de la Institución Nacional de Derechos Humanos, Juan Alfonso Faroppa vio todo y nada hizo. Creemos que la institución quedó profundamente lesionada a los ojos del pueblo y sería interesante que se manifestara sobre los hechos y en especial de la actuación con el negociador de los estudiantes y con la actitud asumida por Juan Faroppa. Un nuevo elemento aportado a la prensa por el ministro del interior Bonomi expresando que él solicitó a Faroppa a que concurriera al CODICEN. ¿Casualidad?

12.  La respuesta a tanta brutalidad fueron en los sucesivos tres días movilizaciones multitudinarias de estudiantes y adultos mayores (una minoría) para denunciar la represión, para decirles “continuaremos luchando por un 6% para la educación”. Y ahora, después de la “noche de los palos” ya se conoce lo que tienen enfrente, que los represores sepan que el pueblo ganó en experiencia ellos en la utilización de la fuerza. Que prosigan con el show mediático. Tarde o temprano todo pueblo encuentra su camino.

Manuel Marx Menéndez
Villa del Cerro
Montevideo
26 de setiembre de 2015

viernes, 25 de septiembre de 2015

Proclama del CEIPA FEUU AEES CEM CEEM


Compañeros: una vez más el movimiento estudiantil sale a la calle a luchar por una educación digna que ni los palos ni la represión podrán detener. 
Esta vez nos encontramos en el marco de la brutal represión que desató el ministerio del interior el martes a la noche.
Ante tanto falso discurso generado por integrantes y militantes del gobierno, los medios de comunicación y la derecha tradicional es necesario hacer algunas puntualizaciones:

Desde el comienzo de la ocupación en el edificio del CODICEN, los estudiantes de secundaria, se encontraban reclamando una mesa de negociación con el Ministerio de Economía y Finanzas. Esta instancia de negociación ha sido sistemáticamente negada por el poder ejecutivo no solo a los estudiantes sino también al resto de gremios y sindicatos de la Educación desde el inicio de la discusión presupuestal.

En día martes,a las 18hs, los compañeros de secundaria comenzaron a solicitar a gremios, sindicatos y organizaciones sociales respaldo a la ocupación ante un inminente desalojo. Cuando varios compañeros llegaron al lugar encontraron un gran dispositivo policial y a los estudiantes en proceso de negociación con el Ministerio del Interior mediada por Juan Faroppa en representación del INDHH, dicho proceso iba encaminado hacia un acuerdo que haría innecesaria la desocupación forzada, lo que junto con el aparente retiro del operativo policial, disminuía las tensiones en los alrededores del edificio provocando la retirada de varios compañeros.
 Minutos más tarde, ingresa con brutalidad por la puerta trasera el grupo de reserva táctica que rápidamente se dirige hacia la puerta de libertador bloqueando el acceso de padres y compañeros y la salida de los estudiantes. En simultáneo la republicana avanzaba en formación hacia la misma puerta desatando una feroz represión sobre todos los compañeros que se encontraban afuera.
 Ante la desesperación de los estudiantes de secundaria por encontrar una salida, los compañeros que estaban en el acceso por colonia realizaron un cordón para facilitar la salida y proteger a los estudiantes que se estaban retirando. Mientras las fuerzas de choque en formación avanzaban intentando romper ese cordón, retiraban, apaleaban y detenían compañeros.
 El operativo de represión fue tal que se tuvo que buscar refugio en una dependencia Universitaria mientras se llevaba adelante un importante operativo de barrido por parte de la guardia republicana. Una vez en la Facultad de Ciencias Sociales se prestó asistencia a los heridos, entre ellos compañeros menores de edad que habían sido golpeados brutalmente.


2.
Lo que se buscó el martes no era una desocupación pacífica, era golpear y amedrentar a los estudiantes que se encontraban en el edificio. Por lo que Bonomi miente en sus declaraciones cuando dice que no hubo violencia en el interior del edificio. Miente cuando dice que no se violentó a los menores de edad que se encontraban ocupando, cuando se dice que la desocupación fue voluntaria. No hay auto evacuación con la republicana dentro del edificio. Y también miente cuando dice que la represión se desató como consecuencia del accionar del SUATT y de la Plenaria Memoria y Justicia.
 El saldo del operativo represivo fue de 12 compañeros detenidos, decenas de heridos entre ellos, un compañero con fractura de cráneo que aún permanece internado.
 El movimiento estudiantil repudia la sistemática criminalización de la protesta impulsada por este gobierno y orquestada por los medios masivos de comunicación que, de manera cómplice, tergiversan los discursos para deslegitimar la lucha de los gremios y sindicatos por una educación digna para los uruguayos.

3 
Rechazamos el actuar del Ministro del Interior Eduardo Bonomi y el Ministro de Trabajo y Seguridad Social Ernesto Murro y exigimos la remoción inmediata de ambos. Pero manifestamos que la responsabilidad política es del gobierno en su conjunto y en particular del Presidente de la República. Exigimos el juicio y castigo a los responsables directos y políticos del operativo represivo!!
El gobierno una vez más muestra su verdadera cara, como lo hizo cuando decretó la esencialidad en la educación. Queda claro, que lo que tienen pensado para la educación es: poco presupuesto, salarios de hambre, injerencia de las empresas privadas y brutal represión para el que se oponga a todo esto. 

4
 Denunciamos los reiterados intentos por parte del Ejecutivo de desviar el foco del conflicto que es la política económica que exonera al capital y promueve el ajuste desfinanciando a la salud y la educación, promoviendo un presupuesto austero.!!

Por último, exigimos a la justicia el cese inmediato de las indagatorias persecutorias a los compañeros que fueron detenidos. Y convocamos a todo el campo popular acompañar  y dar respaldo a nuestros compañeros.
 Seguiremos luchando en los institutos y en las calles, porque no hubo decreto ni habrá represión que nos detenga!!
Ante un nuevo avance represivo del gobierno del Frente Amplio, ni un paso atrás. Contra la represión más lucha y más organización!!! 

Solidaridad con los compañeros golpeados y detenidos!! 


Arriba los que luchan!!


CEIPA FEUU AEES CEM CEEM

COMUNICADO DE PRENSA: PLENARIA MEMORIA Y JUSTICIA SOBRE LA REPRESIÓN POLICIAL DEL MARTES 22 EN EL CODICEN.


Montevideo 23/09/2015

Fascista es levantarle la mano al pueblo. Si tocan a uno tocan a todos!
En la noche del martes 22 de setiembre, a las 22:15 más de 200 policías llegaron al edificio del CODICEN ocupado por estudiantes. A palos, patadas y pedradas arrasaron con vidrieras y puertas destrozando todo a su paso. Desalojaron violentamente a los estudiantes, y arremetieron contra padres, docentes, y gremios que permanecían afuera solidarizándose con el conflicto de la enseñanza. Plenaria Memoria y Justicia estaba presente también.
Pero el centro de este suceso tiene poco que ver con quienes estaban o deberían estar pero no estaban. El centro de este suceso tiene que ver con la opción por la represión que ha hecho el gobierno. Primero atropellando con el decreto de esencialidad contra los gremios de la enseñanza, y ahora atropellando con las fuerzas de choque a los estudiantes y trabajadores que se solidarizaban con la ocupación del CODICEN. Una ocupación legítima, por presupuesto para la educación.
Pero esto no es nuevo ¿recordamos cuando reprimieron a las organizaciones de DDHH en la Suprema Corte de Justicia?, ¿recordamos que Bonomi inventó el disparate de que detrás de eso estaba Plenaria y la hinchada de Peñarol?, ¿recordamos que luego se descubrió que fue todo un montaje policial?...pues aquí vamos otra vez: a prepararse para una semana de linchamiento mediático y mentiras.
¿que hace Plenaria Memoria y Justicia en una ocupación estudiantil?, pues lo que debe hacer una organización de DDHH: Solidarizarse y velar por los DDHH.
De hecho en el lugar se hicieron presentes 2 organismos de DDHH: por un lado Juan Faroppa, presidente del la Institución Nacional de DDHH que fue sin que nadie lo llamara y llegó al lugar acompañado de más de 200 policías que desataron la violencia y la represión frente a sus narices.
Por otro lado estaba Plenaria Memoria y Justicia. Que se hizo presente a pedido de los estudiantes, cómo también se hicieron presentes docentes, padres y otros gremios. En las imágenes se puede ver inconfundiblemente a nuestra compañera Irma Leites dando la cara y protegiendo a los reprimidos frente a hordas de policías desaforados. Los muchachos mientras que son arrastrados y detenidos gritan sus nombres, porque saben que es la forma que tenemos los integrantes de Plenaria de luego acudir por su liberación en las comisarías. Es una práctica histórica en las organizaciones de nuestro pueblo de izquierda que no hemos abandonado. La solidaridad, cuidarnos, defendernos de los atropellos, lo que siempre se hizo. Lo que seguiremos haciendo. En esta ocasión incluso el abogado, el que siempre ofrece su solidaria asistencia fue golpeado y lastimado. De todo hay imágenes.
Por lo tanto, ante la ola de acusaciones: por enésima vez planteamos la pregunta ¿Cuál es la función de una organización de DDHH sino hacerse presente allí donde corren peligro de vulnerarse los DDHH?. ¿Cuál es la función de una organización de DDHH sino ubicar torturadores, escracharlos, presentar denuncias? La reiteración permanente del cuestionamiento de que estamos en todas partes donde hay problemas llega a parecer estúpida, porque es evidente que donde hay problemas es donde tiene que estar una organización de DDHH.
Y nuestra organización de DDHH no descansa atrás de un escritorio ni opera con la policía cómo lo hizo Faroppa. Nuestra organización de DDHH se ha hecho siempre presente y pone el cuerpo y las denuncias donde sea que podamos ir a prestar solidaridad. Por eso las pretendidas acusaciones que hace el Ministro del Interior y otros operadores políticos y de los medios sobre nuestra presencia no hace más que confirmar que estamos donde hay que estar, junto a la gente que se manifiesta y organiza, escrachando torturadores, presentando denuncias etc. Y que ellos en cambio, están del lado opuesto, criminalizando, encubriendo represores, y justificando palizas y patotas policiales.
¿Por qué no dicen que hemos estado por más de 20 años reclamando la totalidad de los archivos del Filtro?, ¿Por qué no se preocupan más por los más de 500 nombres de torturadores sueltos que les hemos entregado en presidencia y con lo que no han hecho nada?
Y a partir de las declaraciones de Javier Miranda (en relación al carácter radical de nuestra organización de DDHH) nos urge volver a recurrir a la memoria…
…El caso de la desaparición de Fernando Miranda fue uno de los casos por los que todas las organizaciones de izquierda luchamos. A Fernando Miranda lo mató a golpes la policía, un golpe de karate en la nuca cómo muchos de los que propinaron anoche los policías en el desalojo del CODICEN. Sin embargo Fernando Miranda no se sobrepuso y falleció antes de las 48 horas de su reclusión. Su cuerpo es luego desparecido. Fernando Miranda fue estudiante comunista y luego profesor de derecho. Un militante de izquierda. Y cuando durante tantos años reclamábamos por el hubo quien justificó su desaparición diciendo que era un subversivo peligroso, de ideas radicales. Por eso resulta triste, muy triste, que su hijo (Javier Miranda) hoy hable como aquellos que justificaron la represión que terminó con la vida de su padre, y de tantos compañeros aún desparecidos por tener ideas radicales.
Así que ahora las cosas son claras: los gremios de la enseñanza se manifiestan y la Ministra de educación responde con decreto de esencialidad. Los estudiantes ocupan por presupuesto para la enseñanza y el Ministro del Interior Bonomi responde con fuerzas de choque. Y nosotros volveremos a dar la cara siempre, lamentablemente sospechamos que cada vez más seguido, porque está quedando cada día más claro que este gobierno ha optado por la vía de la confrontación y la represión.
Por lo pronto, en los próximos días emitiremos las denuncias, datos y rostros de los que reprimieron, que ahora pasaran a engrosar las listas de los más de 500 represores impunes.
Que vivan los estudiantes
Plenaria Memoria y Justicia

jueves, 24 de septiembre de 2015

Uruguay_Montevideo: medios, mentiras y represión


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Y llaman a la fiebre enfermedad cuando es parte de la cura…


Tomado del Perióidco Anarquía septiembre 24, 2015

Todo se agrieta en el paraíso progresista y los defensores del show capitalista de izquierda salen a defenderlo. Algún despistado puede suponer que nada tienen en común, los últimos motínes en las cárceles de menores, las diferentes refriegas con la policía en los barrios, o incluso, el cerco y ataque a la comisaria de Santa Catalina, con los hechos del desalojo del Codicen. Algunos son despistados, a otros simplemente les conviene fragmentar y decir que no hay conexión ningúna en las diferentes resistencias contra el Estado y el Capital. Para los progres, los pichis y los estudiantes así como sus luchas, tienen diferentes categorias.
  Para nosotros no es así y todos los golpes, toda defensa de los oprimidos contra el sistema de dominio es una oportunidad, siempre una oportunidad para ser mejores, para hacernos más fuertes y para generalizar la solidaridad rebelde. Mientras la fragmentación es herramienta de los alcahuetes y defensores del Poder, la nuestra es la unión y proyección de la conflictividad. La solidaridad de los que fueron a resistir a los botones contra el desalojo no conoce de fronteras estúpidas, no se acota a un sindicato, a un rol social, a un tipo de trabajo. La solidaridad de los que fueron y resistieron a los botones es la ruptura misma de la pasividad y la separación que quiere imponer el Poder.
  Atacar a la policía, defender la lucha, ejercer la autodefensa es un orgullo, es la sangre misma de la libertad y es el camino para encontrarnos. Ahora políticos, dirigentes sindicales y policías se juntan para llamar a la calma, pero no hay calma mientras exista el Estado y el Capital.
  ¡Tocan a uno tocan a todos!
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