sábado, 21 de diciembre de 2013

Geopolítica en clave PISA: El mundo del revés


 Raúl Zibechi 
La difusión de los resultados de las prueba PISA mostró, una vez más pero ahora con mayor intensidad, que los países de Asia-Pacífico desplazaron a los europeos y al resto de los desarrollados, de los primeros lugares. Al parecer, la calidad de la educación sigue los pasos de la economía, que ha colocado a esos países en el centro del mundo, pero también muestra que hay sociedades que valoran la importancia de la educación, no sólo del dinero.

Si alguien tenía dudas que la relación centro-periferia, sobre la que se construyó el mundo moderno desde 1492, está completamente trastocada, los resultados de las pruebas PISA2012 lo confirman. Asia se convirtió en el Primer Mundo. La vieja Europa, cuna de la civilización como gusta presentarse con un marcado tinte etnocéntrico, retrocede paulatina e inexorablemente. La ex superpotencia, Estados Unidos, decayó abruptamente hasta un lejano 35 lugar, debajo incluso del promedio de los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo) o “países ricos”. América Latina sigue siendo la Cenicienta, con altibajos, pero muy lejos del resto.

Es cierto que las pruebas pisa no son la mejor forma de medir la calidad del sistema educativo y la capacidad de aprender de los estudiantes. También es inocultable que levantan críticas por la pretendida validez universal de las pruebas que someten a los chicos de 15 años, idénticas en las favelas de Rio de Janeiro que en los más coquetos arrondisements de París. Sin embargo, unas pruebas que respondieron 510 mil estudiantes algo nos están diciendo sobre el estado de la educación en el mundo.

Nos dicen, también, que una parte del planeta está desplazando a otra en materia educativa, que las sociedades occidentales parecen haber encontrado un techo y, sobre todo, que nada de esto sería posible si la educación se redujera a lo que sucede durante cuatro horas al día en el aula. En suma, que si bien las pruebas PISAse remiten a la educación, nos están hablando del estado actual de las sociedades.

Resultados para meditar

Lo primero es comparar. Entre los diez primeros hay sólo tres europeos. Los siete lugares más destacados pertenecen a Asia Pacífico. Por su orden: Shanghai, Singapur, Hong Kong, República China (Taiwán), Corea del Sur, Macao y Japón. Completan la lista de los diez Liechtenstein, Suiza y Países Bajos. Finlandia retrocedió del puesto 6 al 12 en las pruebas de matemáticas, habiendo sido años atrás considerado el país modelo en materia educativa. En ese mismo rubro, Alemania está en el lugar 16, apenas un puesto por encima de Vietnam. Pero Alemania obtuvo un puntaje de 514 frente a 613 de Shanghai, 99 puntos que representan tres años de escolaridad. El Reino Unido está en el puesto 26, alcanzando el mismo promedio que la OCDE, 494 puntos. Pero Estados Unidos está en el lugar 35, por debajo del promedio OCDE y a 130 puntos de la ciudad china.

Explicar las razones por las que Vietnam está muy por delante de Estados Unidos y a la par de Alemania, tres décadas después de que fuera destruido por una de las más sangrientas guerras coloniales del siglo XX, implica ir más allá de la tabla de resultados que ofrece PISA. Algo similar puede decirse respecto a los demás países asiáticos que, como se sabe, ostentan sistemas políticos y económicos bien distintos, por lo que sus performances no pueden atribuirse directamente a ellos.

Por tanto, la comparación Occidente-Oriente se impone. Mientras las sociedades de Asia-Pacífico están ordenadas en torno al trabajo, o el esfuerzo si se prefiere, las occidentales son sociedades que viven para el ocio, con una vocación consumista cada vez más marcada. Un editorial del oficialista Diario del Pueblo señala que los éxitos de Shanghai “fueron logrados al costo de 13,8 horas en promedio a la semana de tareas domiciliarias, el tiempo más extenso en el mundo, casi dos veces el promedio de los países de la OCDE que es de siete horas” (Diario del Pueblo, 5 de diciembre de 2013).

Si a las horas de trabajo domiciliario de los estudiantes de 15 años de Shanghai se suman las 28,2 horas de clases en el aula, el noveno lugar en el mundo, vemos que los chicos dedican 42 horas semanales al estudio. Según el diario chino, es demasiado y propone que los estudiantes vean reducidas sus cargas horarias. Si un chico dedica todo ese tiempo a estudiar, es porque alguien valora lo que hace, y él mismo le otorga importancia.

El londinense The Daily Telegraph intenta responder la pregunta del millón: “¿Porqué los alumnos de Shanghai son tan especiales?”. Comienza señalando que los resultados de la megalópolis china no son representativos de todo el país, ya que un profesor de Shanghai tiene un salario de 4.400 yuanes (600 dólares) frente a los 2.000 yuanes que perciben los docentes de ciudades de la provincia suroccidental de Yunnan. Así y todo, apunta que en el conjunto del país hay elementos que permiten pensar que la educación ocupa un lugar diferente al que tiene en las sociedades occidentales.

“Los padres chinos prestan gran atención a la educación de sus hijos”, asegura el profesor Kong Lingshuai de la Facultad de Educación de la Universidad Normal de Shanghai (The Daily Telegraph, 4 de diciembre de 2013). Detecta la combinación de elementos tradicionales y de elementos modernos en la base del buen desempeño educativo. Entre las primeras destaca el haber inculcado a los niños “desde una edad muy temprana que el esfuerzo es fundamental”, y entre los segundos “su apertura a las ideas extranjeras y la introducción de la remuneración en función del rendimiento”.

En todo el país existe lo que Kong denomina “la obsesión por la formación”, que determina que los nuevos maestros deben entrenarse durante un año antes de comenzar a dar clases en el aula. Añade que los occidentales suelen creer que el sistema educativo chino es “algo así como una olla a presión para los exámenes con énfasis en la memoria y que se hace poco para estimular la creatividad”. Una suerte de prejuicio eurocéntrico.

Por el contrario, asegura Kong, se estimula a los profesores a asistir a las clases de sus colegas para promover “una cultura de compartir ideas, de intercambio y de competencia positiva”. En las escuelas están dando más tiempo a los niños para jugar y buscan no quedarse en el sistema de memorización, se centran en los últimos años en el desarrollo integral de los estudiantes sin abandonar la cultura del esfuerzo.

El sociólogo Frank Furedi, de la Universidad de Kent, autor del libro “Por qué la educación no está educando”, sostiene que PISAno toma en cuenta “las influencias sociales, económicas y culturales en la promoción de actitudes positivas hacia la educación” (The Independent, 4 de diciembre de 2013). Trabajó en Sydney, Australia, y pudo comprobar que los niños asiáticos tenían desempeños escolares muy superiores a sus pares de origen británico. De ahí concluye que “la influencia cultural más importante en el rendimiento escolar de los niños es la expectativa de sus maestros, de los padres y las comunidades”.

En suma, habla de sociedades que esperan que los jóvenes tomen en serio sus estudios, que impulsan un ritmo de trabajo “significativamente más alto que los de sus pares en las sociedades occidentales”. Por eso, Furedi concluye que “un compromiso serio con el valor de la educación es mucho más importante que cualquier sistema pedagógico o técnico”. La fuerza que hace que los jóvenes dediquen tres horas diarias al estudio en sus casas hay que buscarla, en efecto, en el entorno, en el entendido que es una fuerza inmaterial, no de castigos y premios. Esa misma potencia no existe fuera de las sociedades asiáticas. Geopolíticamente, corresponde a un mundo en ascenso, en camino de recuperar el papel histórico que supo tener antes de las invasiones coloniales.

Los del medio

Buena parte de los analistas europeos se mostraron muy críticos con el sistema educativo de sus países. Los medios finlandeses, país destronado de los primeros lugares de la tabla PISA, hablaron de que el sistema educativo del país se ha derrumbado y los medios suecos mentaron un supuesto “desastre nacional”. Es el riesgo de tomar los resultados de las pruebas como si fueran las tablas de las ligas de fútbol.

En general, predomina el desánimo en el viejo continente. Y una suerte de advertencia a los estudiantes: “El único aspecto en el que nuestros adolescentes están por encima de la media es en ´ser feliz en la escuela´”, espeta un severo y conservador análisis británico (The Daily Telegraph, 4 de diciembre de 2013). El periódico atribuye a Christine Blower, dirigente de la Unión Nacional de Educadores, la idea de que los bajos resultados en las pruebas PISA de los estudiantes del Reino Unido se debe a la mala calidad de los docentes que “no están capacitados para enseñar matemáticas y ciencias, mientras los buenos se hacen añicos por el grosero control de multitudes de niños violentos, mientras los padres se muestran negligentes a la hora de apoyarlos”.

El izquierdista The Guardian carga contra las reformas educativas a las que acusa de haberse convertido en un virus que “infecta los sistemas educativos” (The Guardian, 8 de diciembre de 2013). Defiende la hipótesis de que la enfermedad que encarnan las reformas tiene cinco síntomas: la creciente competencia entre escuelas en base a tablas de calificación para que los “consumidores” (padres) tomen las decisiones correctas; estandarización de la enseñanza y del aprendizaje con prescripciones detalladas sobre cómo enseñar y qué evaluar; la recogida sistemática de información mediante pruebas estandarizadas; la devaluación profesional de los docentes haciendo la docencia accesible a personas con preparación express; y la privatización de las escuelas al impulsarlas a regirse por los criterios del mercado.

Las víctimas principales de este sistema serían las escuelas y las comunidades de Estados Unidos, Inglaterra, Nueva Zelanda, Australia, Suecia y Chile. Las tres principales conclusiones del informe PISA2012 avalan esta crítica. Los países más exitosos dan cierta autonomía a los centros educativos en los planes de estudio y en las evaluaciones, y no siguen el principio de estandarización de la enseñanza y la evaluación. En concreto, habla de “la autonomía profesional equilibrada con una cultura de colaboración en las escuelas”. Eso supone confianza en los docentes y un entorno de mutuo apoyo, no de despiadada competencia.

Por último, la posibilidad de elegir la “mejor” escuela no mejora el rendimiento del sistema educativo. Por el contrario, “la elección de escuela y la competencia entre escuelas están relacionadas con mayores niveles de segregación en el sistema educativo”. Los sistemas exitosos tienen “un fuerte compromiso en sostener la escuela pública y mantenerla bajo control de la comunidad”. Lo que ha fracasado, concluye, es la reforma educativa “basada en el mercado”.

Estados Unidos salió diez puestos abajo del Reino Unido. Según el Boletín de Anticipación Estratégica (GEAB), puede hablarse de un colapso del sistema educativo. Desde la década de 1970 se comenzó a implementar un sistema de evaluación a través de preguntas de opción múltiple desde la primaria hasta la universidad, que “ha generado un debilitamiento absoluto y persistente en la formación de generaciones de estadounidenses que hoy tienen menos de 40 años” (Geab No. 69, 17 de diciembre de 2011).

Con el tiempo se ha consolidado un sistema educativo de dos niveles que ensanchó la brecha entre la elite y la clase media, con universidades muy caras y comercializadas combinadas con la educación a distancia o en el hogar, dos extremos que le quitan “consistencia y calidad” al sistema en su conjunto.

El resultado es que actualmente los menores de 40 años están menos educados y menos integrados que sus mayores, lo que tiene consecuencias “en sus posibilidades laborales, en su capacidad para actuar en un mundo donde la globalización exige conocimientos variados, idiomas, historia, geografía”. Esto tiene enormes repercusiones para el país a la hora de afrontar sus retos principales: la re-industrialización, los desafíos científicos, tecnológicos y militares. “También genera una disminución en la calidad de la vida democrática porque los ciudadanos son menos capaces de distinguir entre la mentira y la verdad, entre la información y la manipulación”, sentencia el Geab.

Los de abajo

En América Latina lo más destacable fue la performance de Brasil, en particular en matemáticas, que escaló de 334 puntos en 2000 a 391 en 2012. La diferencia es notable porque pasó de tener el 65 por ciento de los jóvenes de 15 años asistiendo al colegio en 2003, al 78 por ciento en 2012. Aún así, se sitúa en el lugar 58, debajo de Chile, México, Uruguay y Costa Rica. Uno de los mayores desafíos del país es la desigualdad por regiones, ya que Brasilia y Santa Catarina tienen 416 y 415 puntos mientras el nordeste (Alagoas y Maranhao) consiguieron 70 puntos menos, lo que revela que entre las zonas ricas y las pobres hay varios años escolares de diferencia.

La inversión en educación de Brasil es una de las más elevadas del continente en relación al PIB, pero sólo un tercio de los países ricos. Destina 26.700 dólares para educar un niño entre los 6 y los 15 años, mientras los países de la OCDE destinan 83.400 dólares. Sin embargo, estos países tienen un PIBper cápita tres veces superior al brasileño.

El Plan Nacional de Educación, que está en el parlamento desde 2010, fue aprobado por la Comisión de Educación del Senado el pasado 27 de noviembre. Prevé destinar el 10 por ciento del PIB a la educación, ahora está en el 6 por ciento, además del 75 por ciento de los royalties del petróleo pre-sal que fueron destinados al mismo objetivo. Se tomó esa decisión para no quedar atrapados en los avatares del presupuesto nacional, siempre dependiente de los ciclos económicos y de la relación de fuerzas en el escenario político. Entre sus objetivos figura elevar el desempeño en las pruebas PISAhasta 473 puntos en 2021, lo que colocaría a Brasil a la cabeza de la región, aunque aún por debajo del promedio de los países de la OCDE.

Pero no todo debe reducirse a números. En este recodo de la historia, en el cual nada está permaneciendo en su lugar y se producen cambios vertiginosos e imprevisibles, tal vez sea necesario retomar los grandes relatos, inspirados en valores, como el de Hannah Arendt sobre la crisis en la educación. Aunque fue formulado hace más de medio siglo, no ha perdido actualidad: “Mediante la educación decidimos si amamos a nuestros hijos lo suficiente como para no expulsarlos de nuestro mundo y dejarlos a su suerte, ni quitarles de las manos la oportunidad de emprender algo nuevo, algo que nosotros no imaginamos, lo bastante como para prepararlos con tiempo para la tarea de renovar un mundo común”.

MANDELA PURIFICADO


17/12/2013 
Por Mumia Abu-Jamal desde la nación encarcelada
Nació Rolihlahla en julio de 1918, en una nación donde no era realmente ciudadano, en un país llamado la Unión de Sudáfrica, el cual  formaba parte del Imperio Británico. El mundo llegaría a conocerlo como Nelson, el nombre que le puso un maestro de primaria: Nelson Mandela.
Hace apenas unas semanas, después de vivir 95 años, Mandela ha regresado a sus antepasados. Entre el nacimiento y la muerte, él abrió el camino a una vida asombrosa de amor y revolución, de lucha y resistencia, de prisión y aislamiento, de libertad y… tránsito.
A su deceso, los medios estadounidenses lo han renombrado una y otra vez como un el líder africano que luchó por los derechos civiles y políticos, tal vez  comparable a un Martin Luther King Quinto -pero con un halo de cabello blanco-.
Un presidente emitió una declaración lamentando su “condena ilícita”…
De hecho, es peligrosamente engañoso hacer de Mandela un King o un Malcolm. Pues no era ni el uno ni el otro. Era simplemente él mismo: un abogado africano que utilizó cada herramienta a su disposición, legal –cuando fue posible–, ilegal cuando fue necesario, para resistir un sistema que aplastaba las vidas africanas como si fueran cáscaras de cacahuate.
Era un revolucionario, un guerrillero armado y un comandante del ejército guerrillero, Umkhonto we Sizwe(Lanza de la Nación) del Congreso Nacional Africano (ANC).

Después de 1948, el gobierno de Sudáfrica se volvió un instrumento de terror y tortura que sólo un pueblo paranoico como los bóers sudafricanos pudo montar. Bajo el estandarte del Partido Nacional, el gobierno erigió la odiosa barrera del apartheid (“el estar aparte” en afrikáans), la cual llevó la supremacía blanca y la subordinación negra a niveles verdaderamente demenciales y deshumanizantes.
Sudáfrica se volvió la encarnación del racismo blanco legalizado y de una descarada opresión brutal, diseñada principalmente para obtener y explotar el trabajo de los negros al precio más bajo. A cada oportunidad, este sistema sembró humillación, dolor y violencia en la vida de los Africanos.
Corrompió cada faceta de la vida africana ––economía, educación, salud, empleo y familia–– para el beneficio de los blancos.

El Dr. Nelson Mandela fue encarcelado después de ser encontrado culpable de sabotaje como parte de sus actividades guerrilleras,  y recibió una sentencia de cadena perpetua.
El creciente movimiento contra el apartheid y la subsecuente campaña de desinversión que obligó a las instituciones occidentales a retirar su capital invertido en el régimen apartheid, obligó a los sectores líderes del poder blanco sudafricano a sentarse en la mesa de negociaciones y transformar su política.
Lo hicieron ––con una importante condición: entregaron la maquinaria política del país al Congreso Nacional Africano (ANC)-, sí. Pero liberaron la economía del control político.
Kwame Nkrumah, el primer presidente de la Ghana post-colonial dijo una vez que  “la independencia política sin independencia económica es sólo una ilusión”.
La certeza del adagio de Nkrumah se demostró cuando se ganó la Independencia Sudafricana: a los negros se les abrió la puerta a cargos electos, pero se les cerró la puerta a la inmensa riqueza del país al ponerla en manos privadas.

El Dr. Nelson Mandela fue contratado para consolidar esta situación, y hoy en día Sudáfrica es una de las naciones más desiguales económicamente sobre la faz de la tierra, sólo rebasada, tal vez, por Estados Unidos.
Dicho esto, lo que hizo Mandela fue dirigir a una nación conocida como una paría internacional y transformarla en una de las naciones más respetadas del mundo. Cerró la puerta de la historia a un país que, al parecer, buscaba tomar el lugar de los Nazis  en el racismo y el odio.
El hijo de una familia real de una tribu africana en tierra ocupada del Imperio Británico, en una nación donde la raza y color de la piel dio a uno el derecho al privilegio u a la opresión, abrió la puerta a una nueva nación cuando salió de la prisión política para llegar a la Presidencia.
Esta es materia de una obra de gran dramatismo, de sueños hechos realidad, de pérdidas épicas, de hiriente soledad, de hacer lo correcto en el momento correcto.
Mi cuñado y diplomático estadounidense me dijo una vez que Sudáfrica era el país más hermoso que jamás había visto, pero que sus políticas y prácticas racistas lo habían convertido en uno de los más feos.
El Dr. Nelson Rolihlahla Mandela y el enorme movimiento internacional anti-apartheid ayudaron a devolver esa hermosura.
Mandela inspiró a millones, dentro y fuera de Sudáfrica. Inspiró a millones de personas blancas y europeas con lo que se llamó “reconciliación”, pero lo que esto significaba para ellos era que el gobierno les permitió quedarse con sus tierras y ganancias ilícitas.
Los africanos recibieron orgullo y dominio político; los blancos recibieron riqueza, tierras y privilegios económicos.
Una vez más, los negros pagaron el precio de la “paz social” y de un acuerdo político.
Tal vez se eliminó el apartheid, pero el privilegio, no.
Para millones de sudafricanos, la larga caminata a la libertad no termina.
fuente SubVersiones AAC
-Agencia Autónoma de  Comunicación-

martes, 17 de diciembre de 2013

Una tesis escalofriante: la invasión transgénica y el deterioro de la salud


Luis E. Sabini Fernández
Nancy L. Swanson, de la Armada de EE.UU., al jubilarse inició una investigación. Difícil imaginar mejor aplicación de su tiempo y su capacidad. Abordando una cuestión tan escabrosa como trascendente: el deterioro de la salud humana.
A Swanson le preocupaba la incorporación de alimentos transgénicos a la dieta humana llevada a cabo de modo tan desproblematizado, como si se tratara de una modificación de detalle o de orden administrativo. Es decir, tuvo la misma reacción que tuvimos muchos que tomamos contacto con la cuestión y rechazamos su secreteo y la nonchalance con que las empresas y los organismos públicos avanzaron con “la novedad”
La cuestión brotó al combinar la proliferación de enfermedades (nuevas o “renovadas”), y cierta insatisfacción ante los métodos asumidos por las autoridades públicas estadounidenses para habilitar el ingreso de los alimentos transgénicos a la dieta humana (1)
Swanson no podía comparar simultáneamente (nadie puede) dietas transgénicas y dietas convencionales porque “el trabajo” de lobbying de los emporios de la ingeniería genética se negaron de manera radical al etiquetado de alimentos transgénicos y no hubo instancia pública ni resistencia social que los venciera, con lo cual se perdió históricamente toda posibilidad de rastreo de los posibles efectos que tales alimentos podían provocar (o no) en la especie humana en particular y en los organismos vivos en general y se perdió así la posibilidad de comparar grupos humanos que ingirieran alimentos transgénicos con grupos que no lo hicieran
Desde mediados de los ’90 en que “entran al mercado tales alimentos” no existió un solo organismo regulador que les torciera el brazo en EE.UU. y la situación en el resto del mundo no es mucho más auspiciosa: hay estados que han prohibido su producción, pero no su consumo, como Francia y Alemania; hay estados que han prohibido los transgénicos en general, pero coexisten con ellos, violando sus propias leyes, como Venezuela; los hay, como Zambia y Zimbabwe, que bajo la presión de organismos de la ONU, como el PMA, los han aceptado a regañadientes  para consumo –a causa de hambrunas devastadoras que estaban sufriendo− pero no para producción propia; en otros que los han prohibido no resulta fácil verificar su alcance…
En Brasil, por ejemplo, hubo una resistencia inicial contra los transgénicos, tanto desde algún sector político como gremial, el  ??? MST ???, que generó enormes tensiones que los fazendeiros, interesados en la rentabilidad, supieron aplicar muy bien, desmoronando esa resistencia. Hay estados, como Argentina y Uruguay, donde no existe prohibición alguna, y más bien al contrario, aunque la propaganda oficial uruguaya todavía siga invocando  “Uruguay país natural”, como un aporte más a la esquizofrenia política del gobierno del Fraude Amplio
El único estado del que conozco una negativa total y absoluta a la producción y al consumo de alimentos transgénicos, tanto vegetales como animales, es Noruega.
Pero volvamos a EE.UU. Queriendo conocer si había habido o no deterioro de la calidad alimentaria Swanson no podía, por lo que acabamos de decir,  comparar en términos contemporáneos y le quedó únicamente el recurso de comparar en términos cronológicos, momentos en este caso de la historia reciente de EE.UU.
Para lo cual tomó una serie de datos (2) Por ejemplo, registró exhaustivamente los alimentos transgénicos aprobados por la FDA (por su sigla en inglés, la Dirección Federal de Alimentos y Medicamentos). Vio que eran muchísimos para forraje o comida para animales, pero también unos cuantos para consumo humano: alfalfa, canola, maíz, melón, papaya, ciruelas, papas, radicheta púrpura, arroz, soja, remolacha, tomate, trigo…
Observe el lector que entre los “eventos transgénicos” figura el trigo. ¡Menuda cuestión!

Avatares de la ingeniería genética rebautizada biotecnología

Cuando los laboratorios de ingeniería genética iniciaron la aplicación de su técnica, se dieron cuenta que había vegetales con una estructura genética mucho más sencilla, que les facilitaba la transgénesis, es decir la inserción en una planta de un gen de otra especie con lo que se buscaba agregarle un rasgo hasta entonces ajeno a la naturaleza de esa planta. Era el caso de la soja y el maíz
Pero, poco a poco fueron acercándose a la transgénesis de plantas más complejas para encarar esa operación. Así, cuando a fines de los ’90, tales laboratorios, con Monsanto a la cabeza (y Syngenta, Bayer, Dow Chemical, Dupont, entre los punteros) prometieron la inminencia de arroces y trigos transgénicos, se elevó un movimiento de protesta de alcance mundial (aunque no bañó las orillas del Plata), de agricultores que les arrancaron a la industria −que ya entonces había abandonado por razones de imagen la ortopédica designación de “ingeniería genética” y adoptado la mucho más glamorosa  (aunque menos precisa) de “biotecnología”− la promesa de no avanzar con la transgénesis de trigo y arroz, considerados los dos alimentos básicos del planeta (3) El relevamiento de Swanson revela que el freno no fue durable.
El listado que acabamos de ver se refiere a vegetales que, aunque con diferencias en los momentos de implantación −la más vieja o "decana" es la soja−, desde mediados de los '90, al momento actual constituyen algo más del 90% del consumo total de alimentos vegetales en EE.UU. (sin temor a equivocarnos, podríamos estimar para Argentina, algo por el estilo). Observe el lector el grado de dependencia en que ha ido entrando EE.UU. (¿y Argentina?) respecto de los alimentos transgénicos.
Swanson establece los términos de la cuestión. Me permito la cita de un párrafo completo de su presentación, que titula: “Los datos muestra correlación entre aumento de enfermedades orgánicas y alimentos transgénicos”
“Los datos sobre prevalencia e incidencia muestran una correlación entre enfermedades orgánicas y el aumento de comida transgénica en la provisión de alimentos, al mismo tiempo que un aumento de aplicaciones de herbicidas basados en glifosato. Cada vez más investigaciones revelan los efectos cancerígenos y de disrupción endócrina del Roundup a dosis más bajas que las autorizadas como residuos hallados en alimentos transgénicos.”
A propósito de esta observación de Swanson, existe una investigación de Colborn, Peterson y Dumanovski (4) que verificaba como uno de los núcleos problemáticos para la pérdida de fertilidad de diversas especies animales (humanos incluidos… ¿y vegetales?) la presencia de disruptores endócrinos (alteradores de hormonas). Sólo que la investigación, resumida en Nuestro futuro robado, ponía el acento en una causa entonces principal (no existían transgénicos); la presencia de plásticos, de termoplásticos, absorbidos involuntaria e inconscientemente por seres vivos. El trabajo de los biólogos estadounidenses, de los ’90, y este otro de Swanson revelan diversos factores causales de disrupción endócrina. Estamos, propiamente, asediados…

Un curioso y penoso paralelismo: venenos rurales y enfermedades

Yendo al análisis emprendido ante el desarrollo de diversas enfermedades, en EE.UU., Swanson ha verificado que la expansión de cánceres de tiroides se ha disparado junto con la implantación de plantas transgénicas “aptas” para el uso de glifosato: extraña coincidencia, a menos que abonemos la teoría probabilística del conocido estadígrafo y matemático Carlos S. Menem que se refiriera a “la casualidad permanente”…
Entre 1977 y 2009 la tasa de cáncer de tiroides, por ejemplo, se ha triplicado, con una incidencia ligeramente mayor entre mujeres.
                            TASA DE CÁNCER DE TIROIDES
abrir los vinculos para ver los gráficos
línea roja: glifosato aplicado a soja y maíz / línea verde: porcentaje de soja y maíz transgénicos / línea amarilla: varones línea azul: mujeres
las barras: hombres y mujeres (obviamente, la semisuma de las líneas anteriores)
El gráfico vertical de la derecha señala el porcentaje de maíz y soja transgénicos plantados.   Y que el glifosato aplicado es del orden de las mil toneladas.
Los de la izquierda, “incidencia por cien mil”
Respecto de los cánceres de hígado y vesícula, en cambio, el aumento es de un orden similar, pero la incidencia en varones es francamente mayor (5)
Veamos el gráfico de "ataque agudo de riñón”: de casi 5000 en 1996 han pasado a unos 22000 en 2009. Swanson nos muestra la llamativa coincidencia en el trazado de la gráfica de la enfermedad y la del uso del glifosato.
CANTIDAD DE HOSPITALIZACIONES POR ATAQUES RENALES AGUDOS
 (superpuesto con glifosato aplicado a soja y maíz transgénico por mil ton.)
Los valores verticales a la izquierda son el número de hospitalizados en el rubro del título / Los valores verticales a la derecha es el glifosato aplicado a soja y maíz transgénicos
En obesidad,  la población ha seguido tendencias claras al aumento entre 1995 y 2009, casi duplicada.
Hipertensión y nefritis, para el mismo período (1995-2009) casi se han cuadruplicado.
Abordemos el caso del autismo, valiéndonos de uno de los gráficos presentados por Swanson. En las décadas del '60 o '70 no llegaba al 1 por diez mil, y sigue con esa frecuencia en la del '80 y hasta entrados los '90. En 1995 tiene un salto escalofriante al 2 por mil (se multiplicó por 20)... y en 2010 había llegado al 11 por mil (se había multiplicado por 110). Swanson presenta varios gráficos; nosotros transcribimos el de los enfermos en el tramo etario de 6 a 21 años.
AUTISMO Y GLIFOSATO APLICADO A SOJA Y MAÍZ TRANSGÉNICOS
La columna de la izquierda nos da el número de enfermos de autismo y la de la derecha, la cantidad de glifosato aplicado a maíz y soja transgénicos por cada mil toneladas. Las barras señalan la cantidad (anual) de casos de autismo y la línea roja el monto de glifosato usado.
La diabetes se ha extendido entre 1980 y 2009 de unos 500 000 casos nuevos anuales a casi 1 800 000, es decir, otra vez, casi cuadruplicado.
La estadística total, de diabéticos nuevos y crónicos, entre 1980 y 2010, implica el pasaje de 5 millones a bastante más de 20 millones de afectados.
La fertilización asistida también se ha cuadruplicado entre 1999 y 2008. Pero este caso se hace más patético si pensamos en el cortísimo período estudiado, para tal aumento: si en apenas 9 años hay que cuadruplicar la atención, esto está expresando clarísimamente una pérdida de fecundidad natural.
El registro que presenta Swanson se entrelaza y corrobora la investigación  ya mencionada de mediados de los ’90, de Colborn, Peterson Myers y Dumanovski, quienes relevaron preocupantes pérdidas de fertilidad y fallos de la sexualidad (6) en muchísimas especies de la fauna de EE.UU. (incluida la especie humana).
Swanson nos informa que la enfermedad de Alzheimer ha pasado entre 1990 y 2010 del puesto trigésimo segundo al noveno en cuanto a la cantidad de muertos. Como se aprecia en el gráfico, la correlación entre la gráfica de la enfermedad y la del vuelco a soja y maíz transgénicos irrigados con glifosato es, muy significativa. Prácticamente se ha más que decuplicado entre la década del '80 y 2010. Y particularmente, la muerte por Alzheimer: de 2 por cien mil a entre 25 y 30 por cien mil. Se ha multiplicado por 15 en menos de 30 años…
Repare el lector en el ritmo vertiginoso de agravamiento. No hablamos de un 10%, un 30% de aumento; estamos hablando en casi todos los casos de aumentos de  300% o 1000%...
                        MUERTES POR ALZHEIMER
La columna de la izquierda nos da las muertes por cien mil habitantes y la de la derecha el glifosato aplicado a soja y maíz transgénicos por cada mil toneladas.
Las barras dan la cantidad de muertos por cada cien mil habitantes; la línea azul señala la cantidad de glifosato aplicado y la roja el porcentaje de soja y maíz transgénicos en los cultivos.
Como se ve, el aumento del uso de agrotóxicos es imparable y con enormes avances por unidad de tiempo. Obsérvese la coincidencia temporal entre el uso de agrotóxicos y los decesos.
Aumentos de muertes con una intensificación feroz, como si se tratara de una epidemia, solo que en estas enfermedades no existe contagio, multiplicando casos en tan escasos períodos… lo vemos en muchas enfermedades. Por ejemplo, con Parkinson y demencia senil.
La investigadora ha encontrado significativas ligazones: por ejemplo, la curva de varios trastornos intestinales sigue exactamente el mismo recorrido, la  misma gráfica que la expansión del maíz Bt. En este caso, en apenas 20 años  −de 1990 a 2010− los trastornos se han quintuplicado.
La artritis reumatoidea ha tenido un franco aumento, pero no con tanta intensidad como las enfermedades que hemos reseñado: en casi veinte años, de 1991 a 2009, se ha duplicado.

¿Es el uso de agrotóxicos o transgénicos causa para el aumento de estas enfermedades o son meras simultaneidades?

Las gráficas correspondientes inclinan a pensar que tiene que haber una relación muy fuerte entre los fenómenos graficados. Que es por cierto, la conclusión de Nancy Swanson, aunque la mera simultaneidad de los hechos registrados no implique correlación necesaria alguna.
Una cuestión ardua se plantea a la vista de las asociaciones descriptas por Swanson y por los gráficos con que ilustra esa descripción de la realidad que encara: ¿qué es lo que liga o establece relaciones causales entre los daños por envenenamientos y los avances arrolladores de tantas enfermedades?

Un elemento legitima fuertemente la correlación: son los estudios médicos (existentes aunque escasos) de quienes se han atrevido a diagnosticar el origen de las enfermedades reseñadas en diversos pacientes expuestos más o menos directamente al contacto con los cultivos transgénicos (7)

Pese a la prescindencia de los médicos en general, los hay que se atreven a hablar claro y rastrean el origen de muchas enfermedades ante el uso de diversos contaminantes
Este tipo de “comprobación” es insuficiente para el alcance que procura atender Swanson; la población en general y no los directamente afectados.
La autora se vale de los Coeficientes de Correlación de Pearson, con los que los cuadros y gráficos compuestos (algunos de los cuales hemos transcripto) presentan en general una altísima correlación, lo cual permite asegurar también por esta otra vía las ligazones establecidas.

Los OGMs son parte de un problema: no toda ni parte de la solución

Vimos como Swanson ha recorrido (nosotros lo hemos hecho sumariamente) una verdadera lista de muertes prematuras, de enfermedades altísimamente correlacionados con alimentos transgénicos.

Del genetismo “crudo” al epigenetismo

Swanson hace en su trabajo, con reiteradas citas de apoyo, un reconocimiento extraordinario a Arpad Pusztai, quien fue el investigador detonante de toda la polémica sobre la aceptación o el rechazo de los alimentos transgénicos. Interrogado a mediados del último quinquenio del s. XX por el periodismo televisivo escocés (aunque húngaro de origen, vivía e investigaba en Escocia) sobre si él comería las papas transgénicas que estaba manipulando contestó con un cortés “no” que se convirtió en ensordecedor en todo el planeta en ese fin de siglo y le significó el despido inmediato del Rowett Institute y la instalación de dos tribunales de colegas para examinar su solvencia intelectual por un lado y su honorabilidad por otro. La expulsión del mundo académico fue brutal.
Las precauciones de Pusztai sonaban a herejías y provocaciones en un momento en que la ingeniería genética había calzado sus botas de siete leguas con el ”Dogma Central de la Biología” establecido por los descubridores de la doble hélice del ADN, Francis Crick y James Watson, “explicación” que simplificaba “maravillosamente” los conocimientos o “conocimientos” de la herencia, por ejemplo.
Pusztai, con su postura (llevaba 36 años investigando en los laboratorios del Rowett Institute y en 1998 se lo consideraba autoridad máxima mundial en el rubro de lectinas, un tipo particular de proteínas) resultó un extraordinario “adelantado” porque planteó la insuficiencia, la desconfianza, ante la idea de traslado seguro y eficiente del rasgo desde el ADN a las proteínas pasando por el ARN.
Dijo entonces: “El cuerpo va a recibir una sustancia genéticamente modificada  que ingresa a su sistema digestivo como extraña (a causa del ADN mutado).” (cit. p. Swanson) Comentando su propia investigación Pusztai había puntualizado: “¡No existe nada que se parezca a una selectividad absoluta! El mismo proceso de modificación genética provoca mutaciones desconocidas e incontrolables en la planta” (ibíd.) Observe el lector ahora, en 2013, que todas sus observaciones encajan como el guante a la mano con el epigenetismo, que precisamente cuestiona y en realidad superó definitivamente al “Dogma Central”, con su inexorabilidad y certeza en las modificaciones genéticas y en los episodios vitales, en general.
La concepción epistemológica de Arpad Pusztai se revaloriza así, ¡y cómo!, con el tiempo

Transgénicos (como los plásticos) operan como enormes esterilizadores planetarios

¿Juegos de aprendiz de brujo?, generando consecuencias impensadas?, o por el contrario, ¿planes de achicamiento poblacional, arteramente programados?
Si uno repara en la forma en que los alimentos transgénicos se han colado en nuestras vidas, tanto en las sociedades en que vivimos como en nuestros comportamientos cotidianos, en que se ha hecho tan pero tan difícil decidir si uno quiere o no comer transgénicos, tenemos que llegar a la segunda hipótesis. No puede haber habido tanto descuido con groserías conceptuales como el concepto de “sustancialmente equivalentes”.
Es demasiado penoso considerar que ese nivel argumental expresa una calidad intelectual espontánea, verdadera, que apenas entonaría con el nivel intelectual del menemato de la Argentina de los ‘90, con su sarta impúdica de ignorancias y falsedades.

La decisión de las autoridades alimentarias y los laboratorios correspondientes de enchufar los transgénicos contó con la insuficiente resistencia a todo etiquetado de los que desconfiábamos y resistíamos los alimentos transgénicos sin fuerza social suficiente, o si se quiere, porque los operadores de la industria “biotecnológica” contaron con la aquiescencia de la mayoría de la población para colocar sus productos “como si tal cosa”
Otro prueba, indirecta, es la “literatura” de la información al lector que religiosamente figura en todo alimento envasado, dándonos una impresión de responsabilidad empresaria digna de mejor causa y que es apenas el relato de nuestra presunta sapiencia alimentaria… El refresco que viene provisto de JMAF; jarabe modificado de alta fructosa… lo de modificado alude a modificación transgénica. Pero está dicho con un recato... El frasquito de tentadora mermelada patagónica reza: “Endulzado con AM”; pocos lectores pueden inteligir que se trata de almidón transgénico.
Este lastimoso nivel de “información” y conceptualización se cuela en muchas partes: ¿cómo explicar que en el artículo 3 de la actual Ley de Semillas que se está aprobando en el Legislativo venezolano, año 2013, se prohíba taxativamente semillas transgénicas  y en el mismo texto se explicite que el Instituto Nacional de Semillas de Venezuela puede expedir “Certificados de Inocuidad Biológica” para “organismos genéticamente modificados”? (8)
¿Cómo pueden alegar que la ley de semillas no admite transgénicos sobre la base de tan penoso juego de palabras, un escamoteo de vocabulario que da vergüenza ajena?  Imaginamos la sonrisa indulgente de un Grobocopatel…
La investigación de Swanson, como los diversos trabajos que cuestionan severamente el curso actual, “espontáneo”, oficial, de los acontecimientos, no ha despertado el lógico escándalo que en sociedades con menos control ideológico, habría levantado. Vivimos por lo visto, momentos de enorme postración psíquica y política.
La que nos permite convivir con la pobreza –la general y sistémica, pero también la particular con la que tropezamos en cualquier vereda, en cualquier estación de subte−, la que nos permite “seguir la vida cotidiana como si nada pasara” aun enterados que la presidencia de EE.UU. está emitiendo drones mes a mes, semana a semana, condenando a muerte a presuntos terroristas (a veces con sus cónyuges o hijos o vecinos)
La que nos permite convivir con el envenenamiento cotidiano; desde el automovilismo estandarizado hasta el de la imagen cotidiana y machacona de comida tóxica (pero seductoramente envuelta), con la propaganda para que comamos papilla con glutamato monosódico, que nuestros niños (los pobres, sobre todo) consuman esas golosinas en sobres plásticos cerrados que se rompen con los dientes mientras se ingieren algunas partículas no precisamente saludables…

La corrupción rampante

La parte final de artículo de Swanson repasa el estado sanitario actual de EE.UU. (actual en este caso es nuestro presente; abril 2013) y revela que las estadísticas nos daban un 12,8 % de enfermedades infantiles en 1994, el momento en que se inunda el mercado con alimentos transgénicos, y que en 2006 ese porcentaje se ha más que duplicado, 26,6 % (asma, obesidad, problemas de comportamiento y aprendizaje). Guarismos sin precedentes  −afirma Swanson− en la historia de EE.UU.
Su conclusión es que las decisiones públicas, de la FDA “se han basado en consideraciones políticas, no científicas”.
Y que eso se expresó en el conocido mecanismo de “las puertas giratorias” (9)
Esta discrecionalidad en el ejercicio del poder, en este caso aureolado por lo tecno científico hace sus avances valido de un imaginario social que lo exonera de responsabilidad.


El presupuesto legitimador del mundo académico

Existe, sobre todo en el mundo académico, la idea, más bien el preconcepto,  de que toda técnica es buena. No se lo formula así, puesto que es “políticamente incorrecto”. Se dice más bien: la técnica es neutra y depende del uso que uno haga de ella, si sirve o no, como el bisturí usado para salvar vidas o para arrebatarla. O la energía nuclear, tan bienvenida como energía y tan infausta como explosivo…
A los investigadores en general, tanto científicos como tecnólogos, se les escapa, no pueden admitir que se puedan crear técnicas nocivas o negativas… (siempre será su uso, en todo caso, lo negativo).
Lo que obvian estos académicos es mirar realmente de donde provienen tantas innovaciones técnicas. Las fuerzas motrices.
Muchísimas son del universo militar (el Pentágono es una verdadera fábrica de creaciones tecnológicas, y muchos de sus aportes –para complejizarlo todo− han sido muy bien incorporados a la sociedad y a la vida civil, por ejemplo todo lo que tiene que ver con el cuidado de ojos, con la cronobiología, y tantos otros rubros).
Muchísimas, del mundo empresario, también a menudo muy bien recibidas, aunque hayan sido concebidas para atender a su proveedor, el capital inversor, no a la población…
Tenemos desarrollos útiles desde instituciones de muy diverso tipo; desde centros de investigación que reputamos de calidad hasta otros que no estimamos útiles sino más bien nocivos. Pero eso no quiere decir que todos los desarrollos tecnológicos se legitimen por su mera existencia.
El quid de los tecnodesarrollos es que no suelen tener retroceso.  Es arduo reintroducirse en la ignorancia. Y si lo que se descubre no conforma (incluso a nadie), se le buscará aplicaciones para rescatarlos siquiera en un punto.
Uno bien podría preguntarse si el cigarrillo fue un avance. Por cierto que el tabaco ganó comodidad en la población, pero parecería que toda la técnica de embolsar pequeñas cantidades de tabaco en papel alquitranado no ha sido particularmente sensato… lo mismo se han planteado algunas autoridades hospitalarias (suecas) sobre el envasado de sangre en plástico (abandonando los trabajosos, pero absolutamente seguros e inertes recipientes de vidrio).

Más en general, podríamos decir que hemos diseñado espantosos sistemas de destino “final” de desechos. Y que su acumulación, su patogenicidad y su contaminación creciente y expansiva, nos traerá problemas que hoy apenas si podemos vislumbrar…
He aquí tres ejemplos de tecnologías nefastas, y todas ellas de enorme implantación social. Y consideramos, por lo que hemos descrito sumariamente, que los transgénicos adolecen del mismo defecto
El trabajo de Nancy Swanson nos pone una vez más ante una gran estafa, en rigor una gran jugada imperial usando “los alimentos como armas de destrucción masiva” (Paul Nicholson)
–aspecto clave que Swanson no aborda−. Nos recuerda, sí,  la existencia de controles más presuntos que reales, y nos deja ante una pregunta que entendemos imperioso responder: ¿hay una política atrás de esta comida, masiva, barata y chatarra, para cuerpos cada vez más dependientes?

notas
1 -En términos estrictamente lógicos, igual reparo se podría haber hecho al ingreso de medicamentos transgénicos a los cuerpos humanos, un par de décadas antes, pero la diferencia de los volúmenes en juego, de la cantidad de usuarios y de su masividad, permitirían distinguir las situaciones…
2- “Genetically Modified Organisms and the deterioration of health in the US”, Seattle Examiner, 24/4/2013, en varias entregas
3 - Algo similar había acaecido cuando en el cambio de siglo los laboratorios exhibieron muy orondos sus logros de técnicas de paralización de crecimiento vegetal y de rehabilitación de dicha actividad mediante dispositivos químicos; las técnicas GURT (Genetic use restriction technology, Tecnología para restricciones genéticas) mediante las cuales las plantas pueden dejar de ser fértiles y llegar a cometer “suicidio”, generando semillas –valga la contradicción en sus términos−  estériles. Lo que para la industria laboratoril que había desembarcado en el mundo agrícola eran proezas tecnológicas, fue recibido por campesinos en general y población rural dedicada a vivir de y con la naturaleza, como un verdadero atentado y la reacción fue de tal envergadura (en Europa, en los mismos EE.UU., en Asia; otra vez nada de eso prácticamente circuló en nuestra región platense), que la reacción logró arrancarle a empresas como Monsanto “el compromiso” de no llevar al mercado las técnicas GURT, incluyendo la bautizada semilla Terminator, que engendra, precisamente, una única vez
4 - Our Stolen Future, Theo Colborn, John Peterson Myers y Dianne Dumanovski, 1996. La traducción al castellano, Nuestro futuro robado, EcoEspaña, Madrid, 2001,  nada dice de la edición original… à la española… Por lo demás, curiosamente, la edición madrileña jamás ha llegado a Argentina
5- Remitimos al lector al original, en inglés, “Genetically Modified Organisms… que ya citamos en n. 2.
6  -Observe el lector que estos investigadores no andan explorando “nuevas sexualidades” ni flexibilización de las condiciones sexuales o de género sino que derechamente mencionan falsos embarazos, el rol de gaviotas machos asumidos por gaviotas hembras, la imposibilidad de apareamiento de cocodrilos, la disminución de esperma en varias especies como alteraciones de la sexualidad, es decir fenómenos biológicos
7- Los alimentos transgénicos han tenido hasta ahora dos atributos principales (en sus primeros 15 o 20 años): se ha hecho la transgénesis Bt para incorporar un veneno, un nematicida a plantas, y se ha hecho la RR para permitir el uso “generoso” de un herbicida. Los “fundamentos epistemológicos” han sido que un veneno nematicida sólo ataca gusanos y que un herbicida sólo mata hierbas… Algunos sospechamos de tan severas fronteras dentro de la vida. Sospechamos que se nos hace partícipes ignaros e involuntarios de un cierto envenenamiento difuso. Que Swanson con su investigación está sacando, una vez más, a luz…
8-  Marcos Piña, “Ley Monsanto” genera controversias en Asamblea Nacional de Venezuela”,

9-  Se la llama así, “revolving doors”, las “movidas” mediante las cuales, las empresas incorporan en su plantel supremo  connotados “hombres públicos” que han ejercido diversas fiscalías o puestos en comisiones claves, y a la vez, el estado incorpora como miembros conspicuos de sus consejos de control y de supervisión a directores o gerentes supremos de empresas que son teóricamente fiscalizadas por el estado. Estos nombramientos, y hasta los mismos individuos suelen ir de un lado a otro más de una vez y sustituyen toda objetividad y distancia por padrinazgo y discrecionalidad en la toma de decisiones.

martes, 10 de diciembre de 2013

SOBRE LA “FORMA SUPERIOR DE LUCHA”


Raúl Zibechi

Cuando la vida social y política se enfrenta a encrucijadas de caminos, se multiplican los debates, se suceden foros, encuentros y reuniones que buscan dilucidar hacia dónde conducir los movimientos. Colombia está viviendo un periodo de este tipo, donde se abren infinidad de espacios propicios para el intercambio, la escucha y el aprendizaje.
La pasada semana se realizó un encuentro sobre la unidad de la izquierda convocado por los periódicos Le Monde Diplomatique y Desdeabajo, otro que fue organizado por la Universidad de Bogotá para debatir las resistencias sociales en América Latina en relación con el proceso de paz, y además se realizó una gran marcha contra la violencia hacia las mujeres. Escenarios bien distintos, por cierto, por los que transitaron desde mujeres y feministas hasta académicos, dirigentes políticos y un buen puñado de jóvenes.
En uno de los encuentros el economista Héctor-León Moncayo mencionó la "ácida ironía" que vive la izquierda colombiana: "En los 70 a los que impulsábamos la lucha de calles nos decían que había una forma superior de lucha a la que nos debíamos incorporar, en referencia a la lucha armada. Ahora nos dicen, y esa es la ironía, que la forma superior de lucha son las elecciones". Ciertamente, el eje de los debates actuales gira en torno de candidatos, siglas, alianzas y programas para atraer la voluntad popular hacia las urnas.
Argumentos similares hemos escuchado en otros países. Por ejemplo en Argentina, donde se viene debatiendo la necesidad de "hacer política", insinuando que el trabajo territorial de base es insuficiente para cambiar el mundo porque es demasiado local y se debe participar en elecciones para potenciar ese trabajo de base. Esto lo dicen, por cierto, quienes no abandonaron las bases sino que encuentran enormes dificultades para sostener esos espacios.
Sobre el tema de las formas "superiores" o más avanzadas de lucha, sería oportuno mencionar cuatro aspectos.
El primero es que sostener que existen formas "superiores", como sostuvimos en la década de 1960 y 1970, es tanto como afirmar que otras son "inferiores", lo que tiene dos consecuencias que no son positivas. Por un lado, quienes se encuadran en las primeras tienen más autoridad para determinar lo que es correcto y adecuado y lo que no lo es, sencillamente por estar en la esfera "superior". Por otro, tiende a homogeneizar los modos de hacer, lo que suele empobrecer el combate antisistémico.
La diversidad de formas de acción suele tener algunas ventajas. Quizá la más notable es que permite que sectores muy amplios de la sociedad se involucren en movilizaciones aunque no participen en movimientos, algo que suelen hacer sólo los militantes más o menos convencidos y conscientes. En paralelo, los diversos sujetos que integran el campo antisistémico (mujeres, jóvenes, gentes del color de la tierra, entre otros), suelen sentirse cómodos actuando de maneras diferentes a las que lo hacen otros sujetos. Quiero decir que la diversidad de formas de lucha facilita la incorporación de actores con sus propias características distintivas, sin que se sientan forzados a subordinarse a una forma hegemónica de acción.
La segunda cuestión se relaciona con los objetivos a largo plazo. En las décadas de los 60 y 70 quienes optaban por la lucha armada pretendían tomar el aparato estatal y destruir el capitalismo para construir una nueva sociedad. Quienes optaban por las elecciones buscaban modificar el sistema por dentro, gradualmente, y muchas veces tendían a insertarse sin más en el mismo. Sin embargo, esta determinista división entre reforma y revolución no resiste el análisis. Hay organizaciones que apelaron a las armas para ser reconocidas por el Estado y opciones electorales que realmente pretendieron cambiar el mundo.
En tercer lugar, buena parte del debate actual gira en torno de la conveniencia o no de participar en las elecciones. En este punto se registra un doble argumentación: estratégica o de largo plazo, y táctica o sobre lo más adecuado para fortalecer aquí y ahora el campo popular. Ante los límites que plantea la profundización del trabajo territorial urbano, en el que están empeñados desde piqueteros hasta sin techo y los más nuevos colectivos como el Movimiento Passe Livre de Brasil, aparece la tentación de volcarse al terreno electoral para conseguir fuerza adicional. Este argumento no debe subestimarse cuando lo esgrimen militantes comprometidos con su realidad.
En Chile este mismo debate enfrenta a los protagonistas de las grandes protestas estudiantiles. Los secundarios agrupados en la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios y otros muchos colectivos rechazaron la participación electoral, mientras el Movimiento de Pobladores en Lucha y otros colectivos apoyaron candidatos a la presidencia. Más allá de los resultados, la mitad de la población prefirió no ir a las urnas, pero no sería oportuno acusar a quienes tomaron esa opción de falta de conciencia política.
Por último, un nuevo enfoque modifica radicalmente el debate sobre las formas de lucha. No es lo mismo elegir modos de acción para cambiar este mundo, que para construir uno nuevo. En este caso, participar en las instituciones –ya sea a través de las elecciones o de cualquier otro mecanismo– sólo tendría sentido si pudiera servir para neutralizaar una ofensiva de los poderosos destinada a destruir lo que se está construyendo. La opción armada es necesaria para defender ese mundo otro, pero no para construirlo.
Si de hacer un mundo nuevo se trata, los modos de hacer se multiplican, con especial énfasis en la producción y la reproducción de la vida, que suceden tanto en la tierra y la fábrica como en el hogar. Este camino emprendido por muchos movimientos en nuestro continente coloca el debate en un lugar completamente nuevo: la reproducción, antes considerada tarea de mujeres, y los trabajos colectivos, empiezan a tener un lugar relevante y se incorporan al acervo de las formas de lucha.

Dando inicio a la “campaña de los de abajo”


A pocas semanas de finalizar el año 2013 se nos imponen algunas reflexiones que queremos compartir.
Hemos tenido un año de intensa conflictividad  en distintos sectores de la sociedad; la mayoría de ellos por mejoras salariales.
Junto a ello la Asamblea Nacional Permanente se movilizó dos veces en el mismo año, logrando convocar un amplio espectro de organizaciones sociales y personas que participaron de multitudinarias marchas.
A medida que pasa el tiempo, se suceden   erráticas declaraciones  de los políticos gobernantes; también no  podían faltar, el pataleo de la derecha tradicional y  como broche final la aparición del gran salvador  de la obsoleta estructura frentista, el doctor Tabaré  Vázquez.
Se instala así el circo electoral  y ya estamos asistiendo a la primera rueda de presentación de los distintos actores que jugarán en las movedizas arenas de una contienda electoral, que salvo imprevisto será sin sorpresas, aunque se nos presenta como una cruenta campaña.
Pero para el conjunto de la población, esto será un ritual que en nada cambiará la actual   conducción política y económica del país.  A no  complicarse: la escala de valores de esta sociedad será la misma que nos domina y que de manera casi incomprensible logra una sumisión voluntaria por parte de la población.
Es en este contexto que se producen hechos como los ocurridos en el barrio de Santa Catalina que termina con el asesinato de un joven trabajador por parte de la policía. 
Esto se suma  a otros hechos perpetrados contra activistas sociales.  Recordemos los secuestros, amenazas de torturas y procesamientos de varios militantes y el cierre de una radio comunitaria por oponerse a la mega minera  Aratirí, la radio Kandela de Tacuarembó.
El parlamento votó la autorización de la minería de gran  porte, con el voto incluido de la pretendida candidata “alternativa” a Tabaré Vázquez la senadora Constanza Moreira.
Se acelera la operativa de los  distintos  mega proyectos con las transnacionales  y es así que se nos anuncia que a fines de enero del  año que viene, darán comienzo las obras para la construcción de la Re-Gasificadora de Puntas de Sayago.
Este proyecto es  un “regalo” que le brinda el gobierno uruguayo a  la transnacional Aratirí y que tendrá un costo de 2.500  millones de dólares  y que representa  un riesgo monstruoso para toda la población de esa zona de Montevideo, expuesta a eventuales accidentes con buques metaneros.
La  “gran obra” del saqueo más  devastador de nuestros recursos naturales lamentablemente  ya está consumada.  Una política de tierra arrasada es lo que nos dejan, sobre fondo de promesas de “progreso”.
No olvidemos que a la par que estos proyectos  se van consolidando, asistimos al incremento  de la prostitución.  y a cambios socio culturales de los habitantes que viven  en cercanías de los mismos.  Así, gobierne quien gobierne tendremos: soberanía alimentaría comprometida, devastación de nuestro territorio y violencia.
Este es el telón de fondo de la campaña electoral; pero aún quedan algunas voluntades, algunas personas con dignidad y principios para al menos  recuperar la palabra y plantarse frente a la maquinaria de la destrucción.
No sabemos, nadie lo sabe que cosas sucederán  exactamente,  pero sí algo parece evidente, es que a partir de ahora debería dar comienzo “la campaña de los de abajo” 
Algo que anteponga la palabra emancipadora  a la mentira, la recuperación del territorio ante el saqueo.
Bien lejos de los políticos y de la política electoralista deberá situarse esta campaña.
Estamos invitando a nuestros lectores a encarnar en los barrios las  redes  sociales vivas que por otra parte ya existen, solo que deberán expandirse como hongos para que la resistencia tenga alguna chance de frenar el saqueo de las transnacionales.
Luna 05 12 2013

miércoles, 4 de diciembre de 2013

“Nos equivocamos feo”, deberían decirnos algunos de los promotores de un plebiscito ya derrotado



Si preocupante es la ofensiva extractivista multinacional empeñada en saquear nuestros recursos naturales con la anuencia cómplice del elenco co-gobernante (oficialismo y oposición), no lo es menos la metodología empleada desde hace unas semanas por cierta gente declarativamente embanderada con la resistencia al saqueo, que, sin embargo, en los hechos, arrima agua al molino del extractivismo ladrón disfrazado de “progreso”, pese a encendidas proclamas cuestionándolo y llamando a apoyar la realización de un plebiscito de carácter nacional prohibiendo la megaminería a cielo abierto.
Adoptando y multiplicando procedimientos “políticos” que objetivamente ocasionan confusión y división en el creciente entorno social popular que paulatinamente ha venido comprendiendo las gravísimas proyecciones históricas de esta política estatal entreguista, se está impulsando una juntada de firmas cuya intencionalidad no ha sido explicitada públicamente por sus principales promotores, aunque la irrupción de última hora de algunos personajes de la farándula politiquera en plena campaña electoral anticipada, da para sospechar que el asunto es todavía más delicado, escabroso y peligroso de lo que podía suponerse hasta hace poco tiempo.
Veamos:
La cosa no es muy difícil de entender:
1) Hace poco más de un año, la Asamblea Nacional Permanente en Defensa de la Tierra, el Agua y los Bienes Naturales, reunida por primera vez en la ciudad de Tacuarembó, consideró cuidadosamente la propuesta presentada por uno de los colectivos sociales del casi medio centenar que la integran, en el sentido de promover un plebiscito de alcance nacional que propusiera a la ciudadanía una reforma constitucional prohibiendo la megaminería a cielo abierto en todo el territorio.
2) Mediante un debate fraterno, realista y sincero, se consensuó, sin embargo, sin la más mínima fisura, que lo prudente era seguir transitando el camino de la denuncia y la concientización cotidiana por medio de la divulgación de toda la información disponible acerca de los perjuicios de los megaproyectos en curso y otros en ciernes, especialmente a través de multitudinarias marchas nacionales como las cinco ya realizadas en estos dos últimos años y a través de las múltiples movilizaciones locales, barriales o departamentales desarrolladas desde fines del año anterior en el mismo sentido.
Entre otras consideraciones que condujeron a dicho consenso, mereció especial atención la de que no sería nada sencillo llevar adelante la campaña por el posible plebiscito, neutralizando a la vez la extendida y persistente campaña oficial de falsedades ya acumuladas en mucho tiempo y que, por lo tanto, tampoco sería sencillo demoler rápida y fácilmente el mito del “inversionismo” extractivista como solución al drama de la desocupación, que no se ha atenuado con absolutamente ninguna de las aventuras multinacionales ya puestas en práctica escandalosamente, y que sólo han dejado depredación, contaminación y, al contrario de lo pregonado, mayor mano de obra desplazada, especialmente en el medio rural.
En buen romance: el panorama percibido desde la primera asamblea, aun si hubiese habido consenso en cuanto a la voluntad o el deseo de llevar adelante el plebiscito, no permitía alentar ninguna esperanza fundada en cuanto a un resultado victorioso; y, por supuesto, esto representaría el riesgo de terminar “avalando” indirectamente lo mismo que estamos tratando de resistir y frenar a toda costa, en una resistencia que por supuesto nadie en su sano juicio podría creer reductible a una dudosa instancia electoral y nada más.
3) Lo consensuado, obviamente, no implicaba prohibirle a ningún colectivo que igualmente lo entendiera conveniente, promover un plebiscito de carácter nacional; o que el tema no pudiera replantearse y reconsiderarse en ulteriores asambleas de la misma forma abierta, fraterna y ejemplarmente democrática con que se resolvió en setiembre de 2013, se siguió resolviendo en las cinco asambleas siguientes y se seguirá resolviendo en las próximas. La ANP no le cerró las puertas a un posible futuro plebiscito, sencillamente por no ser un partido político de “férrea disciplina”, sino, nada más y nada menos, un amplísimo movimiento social resuelto a transitar el necesario ensayo de una democracia de abajo, sin caudillos, sin grupos “vanguardizantes”, comprometido con la idea de que todo lo que se asuma lo sea a través del consenso y la voluntad de sumar fuerzas en una lucha que ni empieza ni termina en una marcha o una recolección de firmas.
4) Posteriormente, vecinas y vecinos organizados de Tacuarembó, lograron algo inédito que mostró otras posibilidades de resistencia y que demostró las potencialidades subjetivas existentes en zonas del interior del país tradicionalmente consideradas ajenas a la movilización popular: más de 13.000 firmas departamentales declarando a Tacuarembó libre de megaminería a cielo abierto, fueron reunidas en poco tiempo. Y, apenas concluida esa recolección de firmas, el gobierno clausuró la radio comunitaria tacuaremboense que cumplió un papel fundamental en esa campaña, y la Corte Electoral desestimó el valor de dichas firmas.
Simultáneamente, en otros departamentos del interior, se multiplicaron las iniciativas locales en el mismo sentido o muy parecido, como podemos verlo diariamente.
5) Al día de hoy, un núcleo de gente del cual alguna de ella participó en aquella asamblea de Tacuarembó y subsiguientes, se ha hecho responsable de impulsar la recolección de firmas para un plebiscito nacional prohibiendo la megaminería a cielo abierto. Lo hace al margen del ámbito asambleario aunque haya lanzado esta recolección en el curso de la quinta marcha de la ANP en defensa de la tierra, el agua y los bienes naturales, realizada el 18 de octubre último. Lo hace, ostensiblemente, sugiriendo sutilmente que se trata de una iniciativa surgida del amplísimo movimiento social nacido en suelo tacuaremboense, reforzando esa apariencia mediante la sana y bien intencionada colaboración de otra gente efectivamente “simpatizante” de la ANP y su lucha, pero que desconoce cómo se fueron dando los hechos lisos y llanos que aquí se señalan someramente.
6) Por último, corresponde señalar la perla del collar “pro plebiscito” que parece poner las cosas en su sitio y que, obviamente, obliga a salirle al cruce a algo que, más allá de detalles y especulaciones para los más variados gustos, es la confesión rotunda y clara de los contenidos “políticos” de fondo de algo que no tiene nada que ver con el espíritu ni con la metodología de la ANP y de la inmensa mayoría de los colectivos que la integran: la presentación hecha “en sociedad” de quienes promueven el plebiscito, en el palacio legislativo el lunes 2 de diciembre, contó con la presencia “militante” de reconocidas figuras dirigentes pertenecientes al mismo partido político co-responsable activo de la escalada saqueadora en boga, que ante la campaña electoral la posa de “oponente” sin serlo en absoluto, y busca votos más que nada entre los directamente perjudicados por el extractivismo saqueador.
No parece muy probable, pero ante lo que viene ocurriendo, los posibles “incautos” deberían desmarcarse y plegarse a denunciar todo esto como lo que es, objetivamente, más allá de las sanas intenciones de parte de quienes colaboran juntando firmas: un operativo por lo menos irresponsable y demagógico que lleva en sus entrañas, necesariamente, la marca de la derrota del mismo plebiscito que se promueve, pues al enlazárselo, como se lo hace, con el proselitismo electoral deschavado, quedan desnaturalizados los enunciados bajo los cuales se llama a una “consulta popular” flechada de antemano, que no por casualidad nació del oportunismo y la falta de lealtad de algunos que hace un año, en Tacuarembó, simularon plegarse al consenso social democráticamente asumido por la ANP.
Por todo lo dicho, prudencia y calma: no estamos ante una movida contra el saqueo; estamos ante algo que estaría bueno explicaran con sinceridad algunos de sus cogestores, si es que la humildad y la buena fibra virtuales, les permiten explicaciones honestas, tras las que, si fueran consecuentes, deberían decir públicamente y sin remilgos: NOS EQUIVOCAMOS FEO, y listo.

Gabriel –Saracho- Carbajales, Montevideo, 4 de diciembre de 2013.-

miércoles, 27 de noviembre de 2013

La actualidad del anarquismo y su relación con la violencia, el consumismo y la política


Rafael de la Garza Talavera
Al observar el espectro de las ideologías en pugna en el mundo contemporáneo salta a la vista la fuerza que ha venido cobrando el discurso anarquista, sobre todo entre la juventud, lo que explica en parte la satanización que las buenas conciencias y sus altavoces, los medios de comunicación, han llevado a cabo. Sin caer en la apología o en el ninguneo convendría preguntarse: ¿Cuáles son las causas de este fenómeno? ¿Por qué parte de la juventud en el mundo enarbola sus principios y se define como anarquista?
Con la intención de alimentar el debate me gustaría abordar la cuestión a partir de la relación del anarquismo con la violencia, el consumismo y la política. No omito señalar que el anarquismo no es una propuesta homogénea y constante en el espacio y en el tiempo. De hecho, al entrar en materia, lo primero que aparece es una diversidad tanto en los siglos XIX y XX como en el actual. Además, el anarquismo representa una ideología ajena al nacionalismo y por lo tanto plenamente internacionalista desde sus inicios. Sin embargo, un análisis más cuidadoso revela ciertos elementos comunes que articulan el discurso y las propuestas a lo largo de sus dos siglos de existencia en el universo de las ideologías.
La relación del anarquismo con la violencia parece ser el aspecto más polémico, que ha sido utilizado desde el siglo XIX para descalificarlo, tanto por los conservadores como por los liberales. Es un lugar común asociar de manera automática al anarquismo con la violencia irracional, primitiva, la ausencia de un orden político. El girondino Brissot en 1793 definía los rasgos de la anarquía como: “Leyes que no se cumplen, autoridades ignoradas, y carentes de fuerza, delitos impunes, ataques a la propiedad, violación de la seguridad del individuo, corrupción de la moralidad del pueblo, ausencia de constitución, de gobierno, de justicia: he aquí los rasgos de la anarquía”. Dadas las circunstancias, al leer la cita cuesta trabajo no asociarla más bien con el estado liberal contemporáneo y no tanto con el anarquismo. Como afirmé en otro lado, la matriz de la violencia social reside en el orden capitalista y en las labores de control social del estado para imponer el robo y la depredación. Dentro de la tradición anarquista -que no niega la relativa aceptación de la violencia como recurso revolucionario- nos encontramos con el pensamiento de personajes como Tolstoi, Thoreau o incluso Gandhi, que si bien no se definieron como anarquistas, coinciden claramente con buena parte de sus principios y valores. Más aún, parte de la crítica que hacen los anarquistas del siglo XIX a Marx y su idea de la dictadura del proletariado estriba precisamente en la violencia instrumental, en la naturalización de la coerción como forma de liberar a la sociedad de la desigualdad. En este orden de ideas, la crítica a la violencia matriz del capitalismo explica en parte el fortalecimiento del anarquismo como ideología contemporánea.
Al mismo tiempo, la idea de llevar una vida sencilla, orientada a satisfacer las necesidades básicas que posibiliten una vida creativa orientada por el ser y no por el tener, representa otro de los elementos atractivos para el mundo de hoy, ahogado por el consumismo enajenante, que favorece la acumulación de capital a costa de la salud humana y el saqueo de los recursos naturales. Al respecto, Proudhon distingue entre pauperismo y pobreza, en donde el primero es la típica condición de indigencia mientras que en la segunda el ser humano obtiene con su trabajo lo necesario para satisfacer sus necesidades. La vida de lujos y abundancia material está lejos de ser una meta para el anarquismo ya que sería un obstáculo evidente para acercarnos a una vida plena, digna del espíritu de la humanidad. Sin caer en el ascetismo, la pobreza resulta ser más una virtud que un defecto, que abre la posibilidad de ser libre de necesidades impuestas por el mercado. El rechazo a la indigencia no se materializa en la sed de riquezas y lujos, sino en la búsqueda de una vida plena y basada en el trabajo libre. El rechazo al lucro por parte del anarquismo expresa claramente esta idea y resulta a todas luces muy atractiva para una juventud empobrecida, que en lugar de sufrir por ello encuentra un motivo para afirmarse en su condición de excluido para enfrentar el poder.
Pero donde me parece que reside buena parte del atractivo del anarquismo para los jóvenes es en la ineficacia de las instituciones liberales, en particular de los partidos políticos y de la democracia liberal, para resolver los problemas que enfrentamos en la actualidad. Al definirse como apolítico e incluso como antipolítico, el anarquismo se aparta de las discusiones inherentes a la democracia electoral, oponiéndose sobre todo a la tiranía de las mayorías, recurso mistificador de la dominación de unos pocos sobre los muchos. Este aspecto ha provocado la mayor parte de las críticas al anarquismo, tanto de la derecha como de la izquierda liberal, incluyendo a la socialdemocracia y al comunismo. Empero, en realidad esta postura se refiere más bien a la política institucional, liberal y republicana, que mas que acabar con la desigualdad la reproduce, que mas que impulsar la libertad, se la concede sólo a los poderosos. La crítica al poder político se funda en la certeza de que no es posible desbancar el sistema político actual a través de la política institucional. Sólo por medio de la acción directa, en la que los individuos actúan sin necesidad de ser encuadrados en una organización vertical y dirigida por una autoridad, el anarquismo encuentra las posibilidades de construir una sociedad libre. La lucha permanente, en cualquier lugar y en cualquier situación, representa sin duda el eje fundamental del anarquismo. La soberanía de la persona se sitúa en el centro de todo su discurso, lo que en mi opinión caracteriza a la razón de ser de la política, o mejor dicho, de la contrapolítica.
Por todo lo anterior, y como ha venido sucediendo a lo largo de dos siglos, el anarquismo va y viene pero no desaparece. Está siempre presente en la búsqueda de una humanidad libre y dinámica, tal vez hoy más que nunca. 
Blog del autor: Colectivo La Digna Voz