martes, 14 de enero de 2014

Entrevista inédita al subcomandante Marcos: Origen y balance de la guerra de 1994



“Nuestro análisis político sobre la situación en la que íbamos a estallar se quedó corto. Calculábamos que había descontento y que iba a atraer simpatías el hecho de que alguien se levantara a protestar, pero no a tal grado de lo que ocurrió”: Subcomandante Marcos

Entrevista con el Subcomandante Marcos en audio 
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México. Durante casi 20 años, y sin motivo aparente, se guardó esta entrevista con el subcomandante Marcos, vocero y jefe militar del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Los primeros días, semanas y meses de 1994 corrían vertiginosamente y los casetes se acumulaban, pues los y las periodistas le plantábamos la grabadora al primer descuido. Y en uno de esos, en la comunidad tzeltal de Prado Payacal, el subcomandante accedió a hablar sobre la estrategia de la guerra, las maniobras y el despliegue militar, sobre los errores de esos días primeros de combates con el ejército federal, los cálculos iniciales, el resultado, el primer balance. Habló del origen de las armas y del equipo, y delineó la primera victoria de un movimiento que hoy cumple 20 años.

También habló del inicio del diálogo con el gobierno, de las primeras sorpresas, de su postura frente a los partidos políticos y de lo que en ese entonces pronosticaban ya los zapatistas para este país.
Los casetes se guardaron y se transcribieron este diciembre de 2013. La entrevista se realizó en marzo de 1994, luego del asesinato del entonces candidato priista a la presidencia, Luis Donaldo Colosio. Marcos concedió en ese momento hablar con el semanario Punto, pero el resultado no vio la luz entonces. Hoy se publica en Desinformémonos este material inédito de un hombre que habló así cuando probablemente se estaba descubriendo a sí mismo, y le daba a conocer al mundo entero los motivos de su lucha.
Aquí la primera parte.

¿Cuál es la estrategia militar del primero de enero de 1994? ¿Qué se propusieron?
La estrategia tenía que ser la de un ejército regular, y no la de una guerrilla, porque se contaba con la gente necesaria para hacer esas acciones como ejército regular; de eso dependía que pudiéramos brincar los obstáculos que preveíamos, sobre todo de manejo ideológico del movimiento, que nos acusaran de narcoguerrilla, de extranjeros, de bandidos, y de todo eso con lo que tienen que cargar las guerrillas cuando aparecen.
Era necesario dar un golpe que fuera lo suficientemente espectacular para que no se sostuvieran las tesis que manejan el gobierno y los medios en contra nuestra. Por eso se decide que el ataque sea en las ciudades. No empezar combatiendo como las guerrillas tradicionales, con pequeños golpes en algunos lados a columnas móviles o pequeñas guarniciones, sino ir sobre las ciudades para inmediatamente dar a conocer el movimiento, sus características y su fundamento social.
Se planea empezar con Altamirano, Margaritas, Ocosingo, San Cristóbal de las Casas, y continuar con Oxchuc, Chanal, Huixtán y Comitán. Tres de estos últimos se consiguen: Chanal, Huixtán y Oxchuc y el de Comitán no alcanza a realizarse porque el ataque en todos lados no empieza simultáneamente, sino con horas de diferencia, lo que permite que el enemigo alcance a reaccionar en sus cuarteles-base, en estos casos los de Rancho Nuevo y Comitán, y los periféricos: Tuxtla Gutiérrez, Tapachula, Tonalá, Villahermosa y Tenosique, el cerco externo, como le decimos nosotros.
Con el pensamiento básico de la propaganda armada se decide la estrategia del primero de enero, es decir, no es en términos militares que se decide, sino en términos de propaganda.
La estrategia estaba pensada para el 31 de diciembre a las cero horas, pero se da hasta el primero de enero. No alcanzamos a salir a tiempo. Había unidades que estaban muy retiradas de los puntos de reunión y no llegaron a tiempo el día 31 para iniciar los ataques. Esto ya es parte de los errores. Los ataques en Altamirano y Ocosingo empiezan hasta las seis de la mañana. El primer ataque que se da y el primero que tiene éxito es el de San Cristóbal, a la una de la mañana; después el de Las Margaritas, a las tres de la mañana; luego el de Altamirano, a las siete de la mañana; y el último el de Ocosingo, hasta las tres de  la tarde del día primero. En parte de ese día caen Chanal y Oxchuc; y en la madrugada del 2 de enero cae Huixtán. Esa madrugada ya tenemos siete cabeceras municipales en nuestras manos.

¿Cuál es el despliegue militar, en qué consistió?
No es despliegue, es la maniobra estratégica. Las maniobras militares son, a grosso modo, de dos tipos: las de dispersión o dislocación, que quiere decir que te repartes en el terreno; y las de concentración, que es cuando juntas fuerza en un lado para dirigirla en una dirección. En este caso fue una maniobra de concentración de fuerzas sobre los puntos de ataque, y después de despliegue.
En el caso de las maniobras de concentración, el problema es que tienes tropa dispersa, porque  tu base combatiente es la misma población, su asiento natural no es un cuartel, como el ejército federal, sino su mismo poblado, por lo que para poder tener masa, cantidad de tropa, pues necesitas concentrarla, y para eso necesitas moverla. Y como es el golpe inicial, se necesita hacerlo en secreto. Tienes que cuidar el paso por fincas, por carreteras, y llegar a un punto, concentrar tropa y tratar de moverla con vehículos hacia los puntos de ataque, en este caso a Ocosingo, San Cristóbal, Altamirano y Las Margaritas.
Después de que las concentraciones se dan con disparidad de tiempo, cosa que no estaba en el plan, por supuesto, aunque era una variable que habíamos tomado en cuenta, se dan los ataques, tienen éxito, y luego se da el despliegue de fuerzas para juntarlas otra vez sobre puntos más fuertes, en este caso los cuarteles de Comitán y de Rancho Nuevo. Otra parte de la fuerza se repliega, es decir, se retira a controlar el territorio del que se salió, la plataforma de despegue, en este caso la Selva Lacandona. De la fuerza que atacó Ocosingo, una parte pequeña de la tropa se queda ahí, es la que queda cercada; y la mayor parte de la tropa se regresa a controlar este territorio, que es el nosotros teníamos previsto que si había fracaso en las otras ofensivas, tendríamos que replegarnos para acá.
Se da el despliegue de las fuerzas y empiezan a marchas dos columnas sobre el cuartel de Rancho Nuevo y, ya fuera de tiempo, otra columna sobre Comitán, cuyo ataque tendría que haber sido simultáneo.
Llegan dispares las columnas en Rancho Nuevo. Una está a tiempo y la otra llega después, por lo que no se logra concentrar la fuerza. Hay una patrulla que se adelanta imprudentemente (por el mando que la envía) y choca con el ejército. Ahí perdemos a 14 compañeros, y se desorganiza esa columna, pierden el control los grupos de mando, y empieza una retirada muy desordenada. Otra columna se queda en las montañas del sur de San Cristóbal esperando órdenes, en este caso teníamos que hostigar el cuartel de Rancho Nuevo, para dar tiempo a la tropa que había quedado dispersa a que se retirara en orden para que no la persiguieran; ya había empezado el cerco sobre Ocosingo y teníamos también que aflojar ahí. Entonces, los días 3, 4, 5 y 6 estuvimos peleando en las inmediaciones del cuartel de Rancho Nuevo con ese objetivo, es decir, ya no tratábamos de tomarlo, sino de fijar a la tropa ahí para que no desplegara.
Cuando Ocosingo cae en las manos del ejército federal, nos retiramos de Altamirano y de Las Margaritas, de acuerdo al  plan. Y también la columna que estaba fijando el cuartel de Rancho Nuevo. Todos esos días son de repliegue, hasta que se da el cese al fuego.

¿Entraron a Rancho Nuevo?
No. Es mentira eso de que entramos y que agarramos a no sé quién.

¿Estaba contemplado?
Sí, pero falló la llegada de las columnas. Con una maniobra de pinzas se iba a atacar por dos extremos.

¿Y en conjunto cuales fueron los errores? Mencionaste ya el de Ocosingo, Altamirano, el de la patrulla. ¿Qué fue lo que pasó?
Bueno, la tardanza en el inicio de los ataques en Altamirano y Ocosingo no es un error. En términos militares manda el general clima y el coronel terreno. Tú puedes hacer planes maravillosos, pero el clima es quien te va a permitir hacerlo, y el terreno te va a obligar a hacerlos de una u otra forma. Los verdaderos generales de la guerra son esos, el tiempo y el terreno. En este caso el tiempo jugó en contra nuestra en Altamirano y Ocosingo. Había que sacar tropa de muy atrás, el camino estaba muy malo….todo eso que ves, ahí por donde entraste, todo lleno de lodo. Los vehículos se atascaban y como era mucho trasiego se jodió más el camino. Otra tropa de plano tuvo que irse caminando, diez, doce horas, para llegar a los puntos de recolección ya en la carretera buena. Entonces lo que pasó no es un error del mando.

¿Y errores estratégicos?
Ninguno, tácticos sí. Entre los errores tácticos es que la tropa que estaba en Ocosingo cede los accesos y se encierra en el mercado. Es un terreno que no manejamos. Es decir, tú no puedes llevar a la tropa a pelear donde no sabe pelear, pues la pones en desventaja. Para un ejército popular, que no está bien armado, tienes que llevarlo a pelear en ventaja, cuando estás seguro de que vas a ganar. En Ocosingo, el oficial al mando se encierra en la zona del mercado, y aunque tenían órdenes de retirarse inmediatamente después de que chocaran con el ejército, no lo hacen, se mantienen y luego los cercan, por lo que tienen que combatir en una terreno que no les tocaba, en donde además implicas a la población civil, que es algo que no debes hacer. Esto fue un error táctico. Y los errores tácticos en las guerras se pagan con muertes, los estratégicos con muertes y con retrocesos gigantescos, no sólo la gente que se te muere, sino además la forma en la que queda tu ejército o tu organización para hacer lo que sigue, lo que tienes planeado, lo que puedes hacer después.

¿Otros errores?
No, pues fueron pequeños, sin consecuencias. Órdenes incumplidas, como que no se destruyeran los palacios municipales hasta que se hubieran abandonados. Hubo varios que fueron destruidos a la entrada en lugar de a la salida. Pero esto es comprensible, porque para los compañeros significan el centro del oprobio, donde vive el gobierno que tanto los despreció, humilló y maltrató. Por eso es comprensible que no se pudieran controlar, pero no deja de ser un problema en un ejército que no se pueda controlar en determinado momento a la tropa. Pero eso no tuvo consecuencias. Ocosingo sí.

¿Hubo después un Tribunal de Guerra donde se evaluaron estos errores? ¿A qué se llegó? ¿Para qué fue el Tribunal?
Los Tribunales de Guerra se conforman bajo determinadas circunstancias, es decir, no existen más que para un caso concreto. Uno fue el de Absalón Castellanos, lo que se iba a hacer con él, sabiendo que había que juzgarlo. Y los demás fueron de indisciplinas o faltas a los reglamentos que hubo en los combates, o lo que pasó después, como indicaciones que dieron los mandos y no se cumplieron, o que ya estaban de por sí en las leyes y no fueron cumplidas. Por ejemplo, está prohibido que los militares cobren impuesto de guerra, pues tiene que hacerlo una autoridad civil del poblado o de la región, y hubo oficiales que estuvieron cobrando impuestos de guerra. Tres. Claro, lo entregaban al poblado, pero como quiera no les tocaba eso. Lo tienes que señalar porque si dejas el precedente luego lo pueden seguir haciendo y se puede colar la corrupción o el bandidaje, es decir, que tengas un ejército en el que una parte se convierte en una gavilla de bandidos que luego se dedique a robar, en este caso bajo la bandera zapatista. Por eso se tenían que señalar y sancionar estas conductas.

¿Y el armamento de dónde viene?
Armas viejas, pedaceadas, algunas que se consiguieron ya rotas, descompuestas, de la Segunda Guerra Mundial, fueron reconstruidas por compañeros del servicio de materiales de guerra, los armeros. Ellos agarraban la pieza y con manuales y diagramas fueron probando la forma de acomodarlas, hasta que quedaban listas. Y así arreglaban otra y otra. El principal trabajo de ese servicio era arreglar armas viejas que estaban descompuestas, rifles 22, chimbas, escopetas de taco que ya tenían mucho tiempo en los poblados y que las tenían los compañeros en los poblados.

¿Y también las demás armas las perfeccionan? ¿Las modifican?
Ahí lo que hacíamos era convertir armas semiautomáticas en automáticas, de ráfaga. O se les hacen arreglos para francotirador, o para lanzar granadas. Estos son arreglos más fáciles.

¿Y todo esto cómo lo aprendieron?
Es la misma historia que no crees tú ni nadie, que es la de los manuales. La vieja técnica del método del ensayo y el error. Se hace una pieza, se prueba, no sirve, se vuelve a hacer y así hasta que queda.

¿Fabrican explosivos?
No. No tenemos material para fabricarlos. Los explosivos que tenemos son los que le quitamos al enemigo en combate. El único explosivo que no es explosivo es la pólvora, que se usa para cohetes y cohetones. Es fácil de hacer, pero no es muy eficaz como explosivo. Hace ruido pero no tiene poder destructivo. No es como la dinamita.

¿Minas?
Las minas sí, con la dinamita que le decomisamos al enemigo. Hacer una mina no es problema, el problema es el explosivo para que truene, para que haga daño, para que chingue un tanque o un camión.

¿Granadas?
Granadas de mano fabricamos algunas. Otras conseguíamos (inertes), que se anulan para que no exploten, las reparábamos y las rellenábamos de pólvora. Y les cambiábamos el mecanismo de acción, no es el stoping que usan las granadas modernas, que se los quitas y automáticamente se encienden, corre un tiempo y explotan. Nosotros las usamos con mecha, así como en las caricaturas, nada más que el cuerpo es de una granada normal, pero el contenido explosivo no es el plástico que usan las granadas, igual su poder destructivo es más limitado.

¿De dónde sale el dinero para comprar todo eso y hacerse un ejército regular?
El despegue sale de los mismos compañeros o gente que colaboraba en las ciudades. Es relativamente barato el inicio del Ejército Zapatista. Quiero decir, éramos pocos hombres y prácticamente lo único que se compró fueron los parques, las balas. Porque las armas se fueron recolectando de varios puntos, armas viejas, carabinas M, rifles 22, armas usadas que había por varios lados. El problema era el parqueo y ahí sí se gastó. Pero el gasto mayor era la alimentación porque no había entonces apoyo de los pueblos, y había que meterla desde la ciudad. Pero como era una unidad pequeña que tendía a ser autosuficiente, tenía que aprender a vivir de la montaña, comer de ella, y cuando se aprendió esa carga económica bajó.
En esa primera etapa se hace el trabajo de sobrevivencia y ahí se resuelve la dependencia de la línea logística, que es cómo se alimenta tu tropa. La línea que viene de la ciudad es muy vulnerable porque la pueden agarrar en un retén o cortar simplemente con un cerco y ya te chingaron. Entonces, cuando puedes resolver que el mismo terreno te de comer, acortas tu línea logística. Un ejército con esa línea corta, es fuerte, uno que la tiene muy larga es débil, porque es muy vulnerable. Cuando nosotros nos adaptamos a la montaña, acortamos la línea, y eso evitó también que fuéramos detectados, pues no hay mucho trasiego de gente, ni de medios, ni de equipos de la ciudad al campo.
Luego se pasa a la etapa política y entonces se amplía la línea logística, que se hace más rica, más grande, y ahí es donde ya es posible ampliar la línea de combatientes, sin recargarse en la línea logística de la ciudad, porque puedes mantenerlo con el mismo apoyo de los pueblos, y lo puedes hacer porque es la misma gente de los pueblos la que se incorpora. Eso es lo más difícil de un ejército, darle de comer y un lugar dónde moverse, vivir pues.
Del lado de los equipos, nosotros ya habíamos probado equipos comerciales que no servían en la montaña, como los que usa el ejército federal o el ejército norteamericano, o el camping, los equipos que usan los exploradores, boy scouts y todos esos…o los periodistas, como esa bota que traes ahí…
La bota es lo más importante de una guerrilla, el calzado, y ese sí no te lo puede dar la montaña, por lo menos en una primera etapa. Tendrías que pasar a la etapa del apoyo de los poblados para curtir piel, y poner a alguien a aprender zapatería y conseguir los materiales. Esto se hace y se manda gente a que aprenda. Sigue siendo pequeña la columna y no se batalla en hacerlos, pues no tienes que conseguir muchos pares, ni de uniformes, en el caso de la costura.
También sabíamos que la ropa que no sirve es la ropa de algodón, se pudre muy rápido. La mezclilla tarda mucho en secarse y no sirve para la montaña. El naylon es más resistente, no se pudre y tarda poco en secarse en un territorio en el que llueve nueve meses al año y los otros tres meses te llueve adentro, porque sudas mucho. Para esto hicimos un taller de costura también en comunidades. Se hacen en varios poblados cuando empiezan a entrar muchos combatientes milicianos e insurgentes. La tela se compra por varios lados, de tal forma que no se detecte que alguien está comprando mucha tela del mismo color. Pero aunque así fuera, como no es una guerrilla actuante, es difícil pensar que eso se está formando.
El naylon, los techos donde vivimos, los compramos en cualquier mercado. Con eso te proteges de la lluvia. Y las hamacas las tejemos nosotros, sólo comprábamos el hilo. Cada uno que llegaba tenía que tener su hamaca.
Es una guerrilla barata.

¿Pero de dónde sale el dinero para comprar todo eso que es barato?
En la primera etapa, como te digo, sale de las colaboraciones de los compañeros que tienen empleo en la ciudad, o familiares de gente que no sabe para qué va el dinero.

¿Y para las armas?
En la segunda etapa, cuando ya entran más compañeros en los poblados, están las armas que de por sí tienen. Y por otra parte las que empiezan a comprar algunos pueblos que pueden hacerlo porque tienen ganado o cafetal en colectivo. Ellos juntaban el dinero, nos lo pasaban a nosotros, y ya alguien de nosotros se encargaba de buscar dónde conseguir esas armas. Es ahí donde se hace el contacto con gente del antinarcotráfico, que son los que daban los golpes a los narcotraficantes y luego revenden las armas. Ahí se consiguieron armas baratas, porque son “negras”, es decir, ya tienen el antecedente de que fueron usadas y nadie las quiere, y por eso bajan de precio. Las armas limpias, que nadie ha usado antes, son más caras. Así se logran conseguir algunas armas de calibres grandes, pero sobre todo parque, que es el coco de cualquier guerrilla. Ahí el problema de las armas no es grande, porque el terreno juega del lado nuestro.
Cuando se da la orden del Comité de que hay que atacar las ciudades, ahí sí tienes un problema porque ya el terreno no juega de tu lado, entonces se hace un trabajo de infiltración e investigación, de inteligencia militar, para ver dónde hay armas. Infiltramos a las guardias blancas de los finqueros y hacemos una especie de retrato hablado de todas las fincas, hasta saber incluso en que cajón están las armas. Esa información la usamos el 31, cuando todos los finqueros estaban en las ciudades celebrando el año nuevo. Fue una operación limpia, rápida, porque ya sabíamos dónde mero buscar, y obtenemos así varios cientos de armas.
Luego, apoyados en la sorpresa del golpe inicial, recuperamos otros cientos de armas ya de calibres del ejército y de la policía.

¿Se arman más entonces prácticamente después del primero de enero?
Sí. Definitivamente. El 31 de diciembre es cuando tenemos potencial de fuego. Antes, no. Sí teníamos armas adecuadas para el terreno en el que estábamos, pero no para lanzar un ataque de tal envergadura. De hecho, los ataques de las ciudades dependían de esa peinada a las fincas.

¿A más de dos meses de la guerra, cuál es el balance que hacen?
A nivel estratégico es una victoria. Es decir, aunque perdimos algunos combates, por ejemplo el de Ocosingo, mantenemos el control de un territorio todavía, a casi tres meses del inicio de la guerra. En inferioridad numérica y de medios, damos a conocer nuestro movimiento, nuestras demandas, su base social, y brincamos todas las acusaciones de narcoguerrilla y la de los extranjeros que ya nadie se la traga, aunque todavía alguien lo suelta por ahí. En ese sentido, el problema se desplaza de quiénes son, a si es bueno o no el camino. Es decir, ya nadie cuestiona las causas que originaron el movimiento. Todos aceptan que hay condiciones sociales muy lacerantes, una situación política muy asfixiante, que hacen hasta cierto punto lógico que pase lo que pasó. Entonces la discusión se desplaza a por qué con las armas, por qué no mejor el diálogo y todo eso. Todo esto le da mucho oxígeno a un movimiento armado, eso te hace brincar etapas donde primero tienes que convencer a la gente de que no eres extranjero, no eres narcotraficante, no perteneces a una facción del gobierno, que sí tienes base popular. Y eso ya te pone frente a otros problemas. Nosotros le jugamos eso, le apostamos a brincar etapas y ponernos de lleno ante la sociedad como interlocutores. La sociedad es la que pregunta entonces quiénes son y qué quieren. En este sentido, creo que lo logramos, que tuvimos un éxito estratégico, sobrevivimos, existimos, aunque nuestras posibilidades militares son muy limitadas, nuestras posibilidades políticas son gigantescas, envidiables, diría yo, para cualquier otro movimiento.
Nuestro análisis político sobre la situación en la que íbamos a estallar se quedó corto. Calculábamos que había descontento y que iba a atraer simpatías el hecho de que alguien se levantara a protestar, pero no a tal grado de lo que ocurrió.
Luego viene la etapa del diálogo, que es la que nos agarra de sorpresa.

domingo, 12 de enero de 2014

Pagar por sexo con niños, niñas y adolescentes en Uruguay... una vieja costumbre.

Aclaración previa:  ya que entendemos que es una temática que nos atraviesa a todxs y desde miradas ácratas pocas veces le incamos el diente, desde AIU decidimos publicar este artículo a pesar de estar en desacuerdo con muchas de las opiniones o medidas propuestas por Andrea Tuana... quizá esto sea una forma de replantear el tema en el ambiente.
Salú!
AIU

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Andrea Tuana*

El último día del año 2013 cerró con la noticia de otro caso de redes de explotación sexual de adolescentes, esta vez en el eje Cerro Largo-Maldonado. Otra vez Maldonado, otra vez Cerro Largo, otra vez Paysandú, otra vez Artigas, otra vez Tacuarembó, y así podríamos seguir recordando que en estos departamentos hace muchos años se viene visualizando la existencia de un mercado sexual que comercializa niños y adolescentes. También sabemos de la existencia de casos en otros departamentos del país, aunque no estén hoy en el tapete. La industria del sexo es poderosa en Uruguay, la legal y la clandestina. Utiliza mujeres adultas como carnada y niños y adolescentes como objetos de consumo.
El negocio del sexo tiene asegurada la oferta. Es fácil conseguir gurises para explotar sexualmente en este país; hay muchos niveles de vulnerabilidad aún. La mayoría de las víctimas son adolescentes mujeres (también se explotan varones y también se explotan niñas y niños) que en muchos casos han vivido experiencias de violencia en el hogar, experiencias tempranas de abuso sexual y distintas formas de violencia del mundo adulto en general. En muchos casos se suman los contextos de exclusión social, la falta de oportunidades, los recursos escasos, las necesidades que apremian.
Los modelos de socialización que sostenemos todos siguen imponiendo la idea de las mujeres como objetos con cuya exhibición y explotación se puede armar un negocio que da ganancias monstruosas. 
La demanda de sexo pago está garantizada con la perpetuación de las relaciones de género y generacionales, donde se establecen jerarquías y vínculos de poder. Donde se educa a los varones para ser preferentemente heterosexuales, activos sexualmente y demostrar que son viriles. Les enseñamos que deben demostrar su condición de varones ejerciendo su sexualidad activamente y los habilitamos a pagar para satisfacer el deseo. La sociedad presiona a los varones para tener sexo en las condiciones que sean: comprando, abusando, intercambiando, enamorando, aprovechando, engañando, violentando, seduciendo. Las distintas formas de violencia sexual que hoy existen en nuestro país y en el mundo nos dan cuenta de esa realidad: incesto; abuso sexual intrafamiliar o por parte de vecinos, amigos y personas conocidas; violaciones en el espacio público o en centros de detención; individuales o tumultuosas; como práctica de guerra o como práctica ritual; y pornografía infantil; explotación sexual de niños y adolescentes; turismo sexual infantil; trata de personas para la prostitución; matrimonios serviles, entre otras.
“Ir de putas”, divertirse en grupo de amigos con una “loca”, contratar un espectáculo porno para una despedida de soltero, consumir pornografía, organizar fiestas donde se ofrecen servicios sexuales para agasajar clientes, debutar en el prostíbulo, cerrar negocios en las “whiskerías”, son algunas prácticas y costumbres ejercidas mayoritariamente por varones que cumplen con el mandato machista.
El mercado del sexo con personas menores de edad está aún fuertemente protegido en nuestro país. La lucha contra la explotación sexual debería ser una prioridad para toda la ciudadanía y para el gobierno que la representa, debería ser una prioridad para el sistema de justicia y para las fuerzas de seguridad. Lamentablemente aún no es así. 
Tampoco es prioridad la protección de las víctimas. Seguiremos insistiendo en que se tiene que invertir en la creación de servicios de atención a niños y adolescentes en situación de explotación sexual en cada departamento del país. 
Pero lo que también resulta muy preocupante es esta anestesia social frente al problema. Esta especie de adormecimiento de la conciencia ciudadana. No hay alarma, no hay indignación, no hay una masa potente de personas reclamando, exigiendo, manifestándose. Parecería que la explotación sexual de gurisas o gurises de 14, 15 o 17 años fuera parte del paisaje nacional. 
Mucha gente me ha dicho: “Pero mirá que van contentas”, “Ellas están ahí porque quieren, es una prostituta de 17 años, nadie las obliga, están ejerciendo”, “Son más rápidas que un avión a chorro”. Yo me pregunto: ¿quién puede pensar así? Imagino que así piensan los delincuentes que se abusan de sus condiciones de vulnerabilidad, violándolas por unos cientos de pesos, un choripán, un surtido, una vuelta en moto, un celular de última generación. Pero me he dado cuenta de que no sólo ellos piensan así, mucha gente piensa así, y ese es el principal problema.
A mucha gente le resulta tranquilizador pensar que están de vivas, que son atorrantas a las que les gusta hacerle sexo oral a cualquier viejo para conseguir unos pesos rápidamente, o que les gusta andar de fiesta con tipos 20 o 30 años más grandes que ellas para acceder a lugares vip, tragos, comidas exclusivas o andar en autos caros. 
Quienes creen que a los 17 años son prostitutas que están haciendo plata son fieles exponentes de los más conservadores y tradicionales valores machistas. Hasta se alzan voces defendiendo a los “pobres consumidores” que se ven engañados en su buena fe por “prostitutas” que mienten su edad o aparentan ser mayores. No es precisamente por tener una mentalidad abierta o desprejuiciada que se amparan los intereses de los “clientes-explotadores” pidiendo bajar las penas. Es reflejo de una mentalidad arcaica, que defiende la cosificación del cuerpo y la mercantilización de las personas, sobre todo de las que tienen menos posibilidades de defenderse, como son los niños y adolescentes aunque tengan 17 años y once meses. Por suerte la Convención de los Derechos del Niño es clara y firme, se considera niño a toda persona menor de 18 años. Esas ideas me recuerdan lo que años atrás se decía de las mujeres víctimas de violencia doméstica: “Algo habrá hecho”, “Si volvió con él será porque le gusta que le peguen”. Hoy por suerte comprendimos como sociedad la complejidad de esa problemática, los niveles de vulnerabilidad y sometimiento en que se encuentran esas mujeres, que les generan grandes dificultades para salir de la situación de violencia. La explotación sexual de niños y adolescentes también es una práctica violenta, de sometimiento, de abuso. 
Sin duda nos resulta más inquietante pensar en ellos, esos hombres que pueden ser nuestros amigos, vecinos, padres, hijos, tíos, hermanos. Esos varones respetables, profesionales exitosos, empresarios, trabajadores, estudiantes, desocupados, jóvenes, viejos, adultos, de distinta condición socioeconómica, que no tienen el más mínimo prurito y les pagan a estas chicas para violarlas. 
Sin duda es más fácil culpar y estigmatizar a las víctimas que tomar conciencia de que en Uruguay la explotación sexual es un negocio muy rentable del que se benefician muchas personas (proxenetas, tratantes, intermediarios, dueños de establecimientos, entre otros). Debemos también tomar conciencia de que para que este negocio funcione hay personas (abrumadora mayoría de varones) dispuestas a pagar por sexo con niños y adolescentes. El negocio se expande por todo el país, la demanda está en todos los rincones. 
¿Por dónde empezar? 
Por la represión y la persecución, seguro. El que paga por sexo con niños y adolescentes comete un delito y debe ir preso, y el que comercializa y obtiene réditos con este negocio también. Las autoridades que hoy están y las que vendrán deben tomar seriamente este problema y trabajar en la persecución del delito, en la prevención y en la atención de las víctimas. 
Dejar de culpabilizar y estigmatizar a las víctimas y a sus familias; exigir justicia y asistencia para ellas; denunciar el delito; educar a nuestros hijos en igualdad combatiendo los estereotipos sexistas; rechazar las prácticas sexuales que cosifican a las personas, son cosas que podemos hacer desde nuestras vidas cotidianas.
No se trata de rasgarse las vestiduras, se trata de posicionarse. Por acción u omisión estamos defendiendo intereses y derechos. Sostener que son putas a los 17, sin duda, defiende los intereses de quienes quieren disfrutar de “carne joven” y vulnera los derechos del ser humano que vive en esa carne.

* Licenciada en Trabajo Social.

El Ya basta! en América Latina

Raúl Zibechi

En los 20 años que transcurrieron desde el alzamiento zapatista del primero de enero de 1994, los movimientos latinoamericanos protagonizaron uno de los ciclos de luchas más intensos y extensos en mucho tiempo. Desde el Caracazo de 1989 se sucedieron levantamientos, insurrecciones y movilizaciones que abarcaron toda la región, deslegitimaron el modelo neoliberal e instalaron a los de abajo, organizados en movimientos, como actores centrales de los cambios.
El zapatismo formó parte de esta oleada de los 90 y se convirtió muy pronto en uno de los referentes ineludibles, aun para quienes no comparten sus propuestas y formas de acción. Es casi imposible enumerar todo lo realizado por los movimientos en estas dos décadas. Apenas podemos repasar un puñado de hechos significativos: el ciclo piquetero en Argentina (1997-2002), los levantamientos indígenas y populares en Ecuador, las movilizaciones peruanas que forzaron la renuncia de Fujimori, y el Marzo Paraguayo, en 1999, que llevó al exilio al militar golpista Lino Oviedo.
En la década siguiente tuvimos la formidable respuesta del pueblo venezolano al golpe derechista de 2002, las tres “guerras” bolivianas entre 2000 y 2005 (una del agua y dos del gas) que borraron del mapa político a la derecha neoliberal, la impresionante lucha de los indios amazónicos en Bagua (Perú) en 2009, la resistencia de las comunidades de Guatemala a la minería, la comuna de Oaxaca en 2006 y la movilización del campesinado paraguayo en 2002 contra las privatizaciones.
En los tres pasados años se hizo sentir una nueva camada de movimientos que insinúan un nuevo ciclo de protestas, como la movilización de los estudiantes secundarios chilenos, la resistencia comunitaria al emprendimiento minero Conga en el norte del Perú, la creciente resistencia a la minería, a las fumigaciones y a Monsanto en Argentina, la defensa del Tipnis (Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure) en Bolivia y la resistencia a la represa de Belo Monte en Brasil.
Sólo en 2013 tuvimos el paro agrario colombiano que fue capaz de unir a todos los sectores rurales (campesinos, indígenas y cortadores de caña) contra el TLC con Estados Unidos y a una parte de los movimientos urbanos, y también las movilizaciones de junio en Brasil contra el feroz extractivismo urbano de la mano de obra para el Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro.
Este conjunto de acciones a lo largo de dos décadas permite asegurar que los movimientos de los abajos están vivos en toda la región. Muchos de ellos son portadores de una nueva cultura política y de organización que se manifiesta de modos muy diversos en las diversas organizaciones, pero conforman modos de hacer diferentes de los que conocimos en las décadas de los 60 y 70.
Una parte de los movimientos, desde los estudiantes secundarios chilenos hasta las comunidades zapatistas, pasando por los Guardianes de las Lagunas de Conga, el Movimiento de Pobladores y Pobladoras de Venezuela y el Movimiento Passe Livre de Brasil (MPL), entre los más destacados, muestran algunas características comunes que sería interesante destacar.
La primera es la masiva y destacada participación de jóvenes y mujeres. Esta presencia revitaliza las luchas anticapitalistas, porque están participando directamente las personas más afectadas por el capitalismo, las que no tienen un lugar en el mundo aún hegemónico. Es la presencia mayoritaria de quienes no tienen nada que perder porque son, básicamente, mujeres y jóvenes de abajo que le dan a los movimientos un carácter de intransigente radicalidad.
En segundo lugar, viene ganando terreno una cultura política que los zapatistas han sintetizado en la expresión “mandar obedeciendo”, que se expresa de forma aún difusa. Los que cuidan las lagunas en Perú, herederos de las rondas campesinas, obedecen a las comunidades. Los jóvenes del MPL toman decisiones por consenso para que no se consoliden mayorías, y rechazan explícitamente los “carros de sonido” impuestos en el periodo anterior por las burocracias sindicales para controlar las marchas.
La tercera cuestión en común se relaciona con la autonomía y la horizontalidad, vocablos que 20 años atrás apenas empezaban a utilizarse y se incorporaron de lleno a la cultura política de quienes siguen luchando. Se reclaman autónomos del Estado y los partidos, en tanto la horizontalidad es la dirección colectiva y no individual del movimiento. Los miembros de la Aces (Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios) de Chile funcionan de modo horizontal, con una dirección colectiva y asamblearia.
La cuarta característica que veo en común es el predominio de los flujos por sobre las estructuras. La organización se adapta y se subordina al movimiento, no se congela en una estructura capaz de condicionar al colectivo, con intereses propios separados del movimiento. Los colectivos que pelean son algo así como comunidades en resistencia, en las que todos y todas corren riesgos parejos y donde la división del trabajo se adapta a los objetivos que traza el conjunto en cada momento.
En esta nueva camada de organizaciones no es fácil distinguir quiénes son los dirigentes, no porque no existan referentes y portavoces, sino porque la diferencia entre dirigentes y dirigidos se viene atenuando a medida que crece el protagonismo de los abajos. Este es quizá uno de los aspectos más importantes de la nueva cultura política en expansión en las dos pasadas décadas.
Por último, quisiera decir que el zapatismo es referente político y ético, pero no como dirección de estos movimientos, que no pretende ni podría serlo. Puede ser inspiración, referencia, ejemplo si se prefiere. Siento que hay múltiples diálogos entre todas estas experiencias, no al estilo de encuentros formales y estructurados, sino intercambios directos entre militantes, capilares, no controlados, sino el tipo de trueques de saberes y experiencias que necesitamos para potenciar el combate al sistema.

La recurrencia de un error político: acerca del plebiscito contra la minería


En 1989, la militancia izquierdista (partidista y de los movimientos sociales), desde una visión montevideo-céntrica, supuso con error que la mayoría de la población del Uruguay apoyaría a través del voto su iniciativa de referéndum contra la ley de impunidad que la mayoría parlamentaria había consagrado para preservar del brazo de la justicia a los torturadores y asesinos de la última dictadura cívico-militar.
Hacían una doble mala lectura: por un lado suponían que los perseguidos por la dictadura eran considerados parte de la comunidad nacional con igualdad de derechos y que por ello habría empatía y conciencia por parte de los ciudadanos uruguayos, más allá de su inclinación partidaria, acerca de la universalidad de los Derechos Humanos y la importancia de su defensa para la consolidación de una democracia plena.
El éxito de la propaganda derechista pre-dictatorial, dictatorial y pos-dictatorial era tal que "los comunistas", como se definía in totum a los izquierdistas, anarquistas y socialdemócratas, eran pensados poco menos que como agentes foráneos, responsables de su propia tragedia por haber desafiado al Estado.
"Algo habrá hecho", se decía cada vez que uno caía preso o desaparecía. La segunda mala lectura era una visión excesivamente triunfalista del plebiscito de 1981 sobre la constitución militarista, cuyo resultado negativo para el gobierno dictatorial significaba más bien que las mayorías preferían un régimen democrático formal sin la participación militar en el gobierno, un retorno a la tranquilidad previa y el fin de la militarización del cuerpo social; pero esto no significaba -como querrían los izquierdistas- un rechazo a todas las prácticas dictatoriales, entre ellas las prácticas de represión brutal contra la izquierda.
La derrota del "Voto Verde", que buscaba derogar la ley de impunidad, consolidó lo que combatía: la impunidad. Entonces se responsabilizó al "miedo" generado por los militares; no es que no lo hubiera, pero véase el mecanismo defensivo que implicaba negar la realidad del rechazo popular a la defensa de los Derechos Humanos.
Veinte años después, la misma izquierda (ya que no hubo recambio generacional en los cargos dirigentes del Frente Amplio y del PIT-CNT, salvo excepciones) comete el mismo error.
El ambiente era mucho más propicio: estábamos en el pasaje de un gobierno del Frente Amplio a otro, y por un ajustadísimo porcentaje, no se llegó a un 50% de voluntades ciudadanas para anular la ley de impunidad.
Esta vez se culpó a connotados dirigentes del Frente Amplio cuyos sectores "no ensobraron", así como al PIT-CNT, que brindó escaso apoyo a la coordinadora pro-plebiscito.
Ambas cosas ocurrieron, pero otra vez aparece la negación: si ante la ausencia de miedo, la segura continuidad de gobiernos de izquierda (ahora ya no revolucionaria ni socialdemócrata sino neoliberal, pero con las mismas caras) y la presencia de un entorno geopolítico que hacía improbable e insostenible una intentona fascista militar o civil, no se logra convocar a la mayoría simple de la población para defender el derecho a la vida de todos los ciudadanos, la igualdad ante la ley, el enjuiciamiento dentro de la ley y con todas las garantías de debida defensa para que la próxima vez los funcionarios del Estado piensen dos veces antes de violar, torturar o asesinar a un ciudadano indefenso, hay que leer otro mensaje en ese resultado.
Hablo con mis amigos de Tacuarembó y los veo embriagados por el triunfo político que significó tanto la recolección de decenas de miles de firmas en favor de un plebiscito departamental contra la minería de gran porte o a cielo abierto, como el rechazo de la Corte Electoral al procedimiento (lo cual más allá del ajuste técnico de los argumentos debilita políticamente al gobierno), la votación histórica de la Junta Departamental (con la oposición de los votos de la izquierda que gobierna a nivel nacional) que declara al departamento libre de minería a cielo abierto.
Quizás al lector le haya ocurrido en alguna etapa de su vida o le ocurra actualmente: cuando nos movilizamos por una causa que sentimos es justa, sumamos apoyos y obtenemos logros y visibilidad pública, sentimos que podríamos asaltar el palacio de invierno si nos lo propusiéramos, pero si tomamos una mínima distancia con los hechos, vemos que es la embriaguez de la lucha y sus victorias siempre parciales.
En el caso de Tacuarembó y la minería, hay que leer que además de una innegable sensibilización por el cuidado del medio ambiente ha jugado a favor de la causa anti-minera el apoyo a la misma de las clases sociales vinculadas a la pequeña y mediana estancia (tanto propietarios como trabajadores), es decir, estancieros y trabajadores afincados en el medio rural y sus familias en el medio urbano.
La minería amenaza a la ganadería y a la agricultura en territorios donde las mismas con el eje de la construcción identitaria y el principal modo de acumulación de riqueza. Extrapolar esa configuración de fuerzas favorable a todo el territorio nacional es un error garrafal.
La propia minera Zamin Ferrous se ha interesado por el tema, y hasta el Presidente de la República, que ha hecho del anti-ecologismo su bandera, se muestran favorables a dirimir la contienda en un plebiscito nacional, ya que las encuestas realizadas por las principales consultoras dan una mayoría "cómoda" a quienes apoyan a la minería.
¿A qué se debe ese apoyo?
Por un lado, hay que tener en cuenta que la educación ambiental en Uruguay fue inexistente para quienes hoy tienen más de 30 años de edad, quienes compraron sin discusión ni indagación personal la marca turística "Uruguay País Natural" y hoy no les parece que ello sea contradictorio con la minería a cielo abierto y creen que Uruguay no está contaminado porque la contaminación no se ve cuando van en automóvil por la ruta.
Luego, la educación ambiental hoy difusamente institucionalizada, tanto en escuelas como en liceos y en la educación informal vía ONGs, es, como he dicho en otro lado una "mala educación ambiental", porque se centra "en lo que se puede hacer desde la vida cotidiana", desde "el consumo", sin problematizar por un lado el papel de los medios de comunicación y el marketing en la formación de los hábitos de consumo asociados al desarrollo de la personalidad consumista, y por otro el rol de los grandes contaminantes: el Estado y las grandes empresas, generando a su vez una sobrecarga de responsabilidad y frustración en cada persona.
Sumémosle que a nivel nacional, hay una mayoría casi unánime de los dirigentes políticos de derecha e izquierda en favor de la minería y de la explotación de la naturaleza sin muchos miramientos.
Sumémosle la confianza (inmerecida) en el gobierno y en la agencia estatal de control ambiental, así como en la legislación ambiental (que cualquiera que se moleste en leerla verá que es risiblemente permisiva con las empresas).
Sumémosle el apoyo en bloque de los grandes medios de comunicación a este tipo de emprendimientos.
En toda esta configuración ha jugado un papel clave el retroceso cultural de décadas que hemos tenido en materia de política ecológica luego del triunfo de la izquierda, para la cual cualquier actividad productiva es compatible con la naturaleza si se toman los recaudos necesarios y la propia naturaleza, una vez dañada, puede reconstruirse por la (divina) intervención humana.
Finalmente, la razón económica: nosotros, los ciudadanos individualistas ingenuos que produce el capitalismo pos-industrial, hemos entronizado como máximo valor al dinero, y cualquier propuesta que se demuestre capaz de generar ganancias que de algún modo engorden nuestro bolsillo, es bienvenida. Hay que releer el mecanismo de la democracia directa en un orden republicano liberal.
¿Es siempre conveniente?
Una postura fundamentalista en favor de la democracia directa podría llevarnos por el camino del error, y de hecho lo está haciendo.
¿Qué hay detrás de dicha postura?
Una visión idílica de "el pueblo", cuya raigambre histórica es a la vez izquierdista y se entronca con los aportes medievales del artiguismo y sus "asambleas populares".
Desde una mirada analítica, no hay una sola evidencia para creer que la población en masa, convocada a votar, no se pueda equivocar.
De hecho lo hace con frecuencia quinquenal. Hay además aquí un error de escala.
Si tomamos como unidad de decisión política una cuenca o una localidad, es más probable que se de una mayor inclinación por la preservación del ecosistema que si tomamos como unidad de decisión política al país entero, porque en él es abrumadoramente mayoritaria la población que estará a una distancia tal del lugar de mayor impacto visual de la actividad productiva depredadora que creerá que no se verá afectada por la misma, y aún si tiene alguna noción del riesgo, dará prepondrancia a su ilusión económica.
En el caso de una escala local habrá un enfrentamiento entre los potencialmente beneficiados económicamente por el emprendimiento contaminante y los perjudicados más los que asuman los perjuicios ambientales más allá de lo económico y la cosa se podrá saldar en un sentido u otro, pero a nivel nacional, crece largamente el primer partido.
No abogamos entonces por una dictadura de los intelectuales iluminados, ni por la exclusividad del voto para las personas con mayor nivel educativo, sino por una moderación política, por un uso racional y meditado de los mecanismos democráticos.
Así como constituye un error plebiscitar los Derechos Humanos, porque en sociedades donde el miedo implantado por el discurso de la seguridad hace que la mayoría esté a favor de una acotación de los mismos a los "buenos ciudadanos" y no percibe el peligro que dicha segregación entraña para su propia libertad, también lo constituye plebiscitar las condiciones ecológicas de vida de la población, porque no están dadas las condiciones para que la mayoría de la población pueda asociar su salud con el estado del medio ambiente, con la calidad de su alimentación; mucho menos para relacionar el volumen de energía extraído de un ecosistema con el grado de concentración del poder requerido para gestionarlo. Juntemos firmas para manifestar opinión, para generar hechos políticos, para realizar petitorios y reclamos, para promover juicios, pero no para promover un plebiscito cuyo abordaje político-publicitario requiere medios financieros enormes, que aún si estuvieran presentes, no podrían desbordar el muro de contención mass-mediático ni revertir tendencias culturales de largo plazo.
Hay que pensar precisamente en el mediano y largo plazo y ver el ecologismo como un movimiento o unos movimientos profundamente democratizadores, a través de la producción cultural y artística, la manifestación callejera, la resistencia en los focos de conflicto ambiental, la creación y comunicación por la escritura y los multimedios, la intervención en las redes sociales y otras actividades capaces de dar visibilidad al problema ecológico y acercar a la población soluciones y formas de pensar y actuar ecológicas capaces de contraponerse al desarrollismo y al neoliberalismo, sea de izquierda o de derecha.
Hagamos una lectura positiva: según la última encuesta de CIFRA, publicada por Zamin Ferrous, el 23% (1) de la población estaría en contra del proyecto Aratirí.
¡Es un resultado maravilloso! Toda la campaña anti-mintería se ha hecho a través de la militancia ecologista, de los esfuerzos académicos más o menos difusos, de los aportes de algunas personalidades del mundo artístico e intelectual, y siempre por medios no convencionales, porque la participación en radio y TV ha sido muy limitada, debiendo recurrirse a Internet, las radios comunitarias, la incidencia problematizadora de algunos docentes en sus aulas y el motor del crecimiento político de la izquierda clásica: el boca a boca, la charla en el entorno familiar, en el barrio y en los lugares de trabajo.
La movilización de esos "modestos" recursos ha logrado que casi 1 de cada 4 uruguayos opine distinto a lo que opina la casi unanimidad de los canales de radio y TV, los diputados, senadores y dirigentes del Partico Colorado, el Partido Nacional y el gobernante Frente Amplio. Milgram estaría asombrado de esa desobediencia masiva a la autoridad.
Es un gran punto de partida.

Andrés Núñez Leites

Notas:
[1] Encuesta de CIFRA en la página de Aratirí: https://www.aratiri.com.uy/noticias/55-de-los-uruguayos-aprueba-el-proyecto-aratiri/
Ilustración: Pertenece a Rachel Titiriga y se encuentra bajo una Licencia Creative Commons: Some rights reserved
http://leites.webnode.es/news/la-recurrencia-de-un-error-politico-acerca-del-plebiscito-contra-la-mineria/#.Usr03SN0Jgc.facebook

miércoles, 8 de enero de 2014

Violencia Civilizada*

La pluma fálica del Poder
En este sistema patriarcal, en su etapa capitalista y estatal, la salud, el cuerpo... la vida, se encuentra siempre sujeta a las normas arbitrarias y perniciosas de la medicina farmacológica. Las formas discursivas, las formas de los saberes, las formas de transmisión de éstos y las formas de aplicarlos, están totalmente regidos (regir = reinar) por el patriarcado. No toda forma es válida. Tan solo aquella que mantiene y retroalimenta al sistema patriarcal. Las formas válidas de hablar, son las cientifisistas o técnicas y grandilocuentes, jamás es valido la poesía o el hablar de(sde) nuestros sentimientos, nuestros instintos... a no ser que sea sobre cuestiones (o en espacios) "sin importancia". La transmisión de los saberes debe transformarse en transmisión de conocimientos meramente técnicos y generalizados para ser avalado. La forma y la posibilidad de aplicar los saberes, sólo puede darse si y sólo si quien lo ejerce es una persona que aceptó adquirir el conocimiento (ya no los saberes) bajo las formas patriarcales y los aplicará dentro de las normas estrictamente estipuladas por la pluma fálica del poder.

Papanicolau
Una vez al año, nos obligan a hacer colas como ganado para sacar número para que nos den hora para otro día o a las horas (en el mejor de los casos) para hacer cola para que nos vuelvan a dar número para esperar para que un científico (anulada su feminidad y humanidad) nos abrá las piernas y nos inspeccione, nos controle, nos violente...
Un exámen que puede llegar a ser útil (aunque si otras fueran nuestras formas de vida, quizá hasta podría volverse obsoleto) es vivido por la mayoría de nosotras como un mero trámite legal, de manera separada de nuestros deseos de una vida saludable. La propaganda utilizada por el sistema farmacológico no apela a otra cosa que al terrorismo, y para reforzarlo se apoya en la Ley para obligarnos (con su violencia invisivilizada/civilizada) de todas las formas posibles a estar controladas, bajo sus formas, por sus manos, en sus centros, según sus plazos. Negando todo saber que tenemos sobre nosotras mismas, negandonos la posibilidad de conocernos y sentirnos íntegramente, negandonos la posibilidad de potenciar la autogestión de la salud.

HPV primer encuentro
Hace un tiempo comencé a sentir extraña mi vagina. Comencé a pensar en la posibilidad de haber desarrollado el HPV en mi cuerpo.
Madrugué, saqué el carné de pobre y fui a la policlínica, hice cola, saqué número, "en dos horas la atiende la doctora", esperé, esperé, esperé... a las tres horas y media llega la doctora, "siguiente!", interrogatorio policial sin siquiera dar la mano, la distancia está más que clara: ella TIENE el conocimiento, yo no. Ella TIENE dinero, yo no. Ella TIENE mis datos, yo no. Ella TIENE un escritorio, yo no. Ella TIENE la potestad de preguntarme sobre mi vida personal, yo no tengo derecho a preguntarle por qué llegó tarde. Ella TIENE la propiedad para echarme de su consultorio por mi pregunta insolente, yo no puedo preguntarle si le parece justo que nos deje esperando hora y media sin siquiera pedir disculpas ni dar una explicación. Ella TIENE el derecho de llamar a la policía porque mis preguntas le parecen violentas, yo puedo salir del consultorio por miedo a ser violentada o porque estoy siendo violentada por la policía.
Salí de la policlínica sin saber si tenía o no HPV.

HPV segundo encuentro
Al poco tiempo volví a intentar hacerme el Pap. Jamás me lo había hecho en mis 30 años de vida. Así que me armé de paciencia, madrugué más, agarré el carné de pobre y me fui hasta el Pereira. Hice cola, esperé a que me dieran número, volví a esperar, me dieron fecha para volver a sacar número y hacer cola y esperar a que me atiendan.
Al mes, volví número en mano a la hora marcada. Otra vez tuve que esperar más de la cuenta. ¿Será que hay algún médico que cumple con su horario? "Siguiente". "Documentos". "Ah, no, pero te corresponde la policlínica XXX, acá no te podés atender". Discusión. La funcionaria era mujer. Apelo a la complicidad de género y de clase... "Está bien podés pasar, pero no digas de dónde sos".
Paso la puerta. Silla dura. Escritorio. Interrogatorio. "Pase a la camilla. Abra las piernas". "Muy bien, en un mes pasa por ventanilla y retira los resultados".

Los resultados
Paso a retirar los exámenes y se me invita a hacerme más exámenes, se repite el sistema de destrato, mientras yo a cada examen cada vez más nerviosa sin entender ni lograr que nadie me explicara claramente qué era lo que tenía.
Fecha y hora para operación. Más exámenes. Los meses siguen pasando. Células precancerígenas en el cuello del útero. Otros médicos dicen cáncer de cuello. "Pero se soluciona fácil. Una conización y listo".
Es mi cuerpo, es mi sexualidad, es mi maternidad, es mi vida entera la que queda atravesada, y para ellos es tan solo un trámite. Marcar tarjeta. Afilar cuchillas. Cortar. Y listo.
Al tiempo quedo embarazada y a pesar de que según me habían dicho no iba a tener ninguna consecuencia perjudicial la intervención, pierdo el embarazo... aún no sé si es causa directa o no.
¿Y la biopsia? Dos, tres, cuatro veces en días distintos la fuimos a buscar. De un pabellón al otro, trillando y trillando el hospital... hasta que un día un funcionario se dignó en decirnos la verdad. "No busquen más, la biopsia la tiraron, nadie viene nunca a buscarlas, por eso los están mandando de un lado al otro, esperan que uds se cansen y no pregunten más".

El pene no tiene la culpa... aunque sí la enfermedad
Al saber que mi compañera tenía HPV, empezamos a investigar sobre el tema. Aprendimos que entre otras cosas se trasmite mediante la penetración. Pues aunque al pene no le afecta (al menos eso nos hacen creer), sí lo transporta. Y el hombre va muy tranquilo con su falo infectando impúnemente a sus compañías sexuales.
A las mujeres se nos culpabiliza de no cuidarnos, de no controlarnos. A las mujeres se nos interviene, se nos controla, se nos opera... y generalmente se nos interviene, se nos controla y se nos vuleve a operar porque aunque nos extirpen la zona afectada y con ella el HPV, nos volvemos a infectar porque nunca nadie dice que si vuelves a tener relaciones sexuales con un pene que tiene HPV, posiblemente te vuelvas a infectar.
Madrugo. Colas. Números. Espera. Funcionario. "¿Por qué vino?" Quiero hacerme un examen de HPV. "Eso es para las mujeres". Explicación. "Venga en un mes, consultorio 4, medicina general. Madrugo. Colas. Números. Espera. Médico general.  "¿Por qué vino?" Quiero hacerme un examen de HPV. "Eso es para las mujeres". Explicación. "Le doy pase a urólogo". Madrugo. Colas. Números. Espera. Urólogo.  "¿Por qué vino?" Quiero hacerme un examen de HPV. "Eso es para las mujeres". Explicación. "Sí ya lo sé, pero no hay dónde lo hagan..." Llamadas. "Tomá andá acá, es para mujeres y es privado, pero es lo único que hay."

La caja de pandora
¿Cómo es posible que aunque los penes sean posibles trasmisores del HPV se obligue a la mujer a someterse a exámenes y no haya exámenes comunes para saber si un hombre tiene HPV o no? Volvemos al inicio. En este sistema patriarcal, en su etapa capitalista y estatal, la salud, el cuerpo... la vida, se encuentra siempre sujeta a las normas arbitrarias y perniciosas de la medicina farmacológica... y agregamos, medicina farmacológica patriarcal y capitalista, avalada y protegida por el Estado.
En este hecho vuelve a aparecer la lógica de que nosotras somos las culpables de todos los males. La caja de Pandora, la Eva que tentó a Adán con el pecado, las putas que parimos a los hijos de puta, etc. El HPV infecta a hombres y mujeres, el HPV es transmitido por mujeres y hombres. Pero la medicina patriarcal nos carga a las mujeres con la culpa y a sabiendas nos somete y expone a volver a infectarnos una y otra vez, sin importar cuántos medicamentos debamos tomar, ni cuántas operaciones y mutilaciones debamos sufrir, ni cuánto sufrimiento debamos soportar... ¿Y todo para qué? Para que el hombre no sea perturbado por algo que aunque el hombre trasmita, sólo la mujer lo sufre.

La vacuna
No se preocupen hermanas, la medicina farmacológica patriarcal y capitalista nos brinda la solución al problema al que ella misma nos expone. 
Así como con tantas otras cosas... la medicina, apoyada en el Estado, elude toda responsabilidad que implique perturbar la paz y comodidad del hombre y le da a la mujer una nueva forma de control e intervención sobre su cuerpo. Esta vez en forma de vacuna. (1)
Por ahora es opcional, pero ¿cuánto demorarán en hacerla obligatoria? Las arcas de las empresas farmacológicas precisan la obligatoriedad de las vacunas para seguir acrecentando sus fortunas. Toda vacuna tiene riesgos y costos. Ninguna vacuna nos garantiza no contraer la enfermedad contra la que se nos vacuna. Pero toda vacuna es un negocio y ningún médico de la región puede (legalmente) desaconsejar las vacunas y ninguna persona puede (legalmente) elegir (sopesando los pros y los contras) no vacunar a sus hijxs, pues en este territorio son obligatorias y una vez más la violencia del sistema vuelve a ocultarse bajo el rostro plácido de una vacunadora que por tu bien te invita a introducir en tu cuerpo o el cuerpo de tus hijxs un elemento extraño y nocivo que muchas veces causa enfermedades (fiebre, calambres, etc.) y algunas veces hasta causa la muerte (muerte súbita en lxs niñxs, por ejemplo). (2)
Pero de todo esto mejor ni hablar. La enfermedad es un negocio que se encubre bajo el nombre de salud.

Salud!
La salud no puede existir en este sistema. Nos envenenan el agua, el aire, la tierra, los alimentos, nuestros cuerpos... y para sobrevivir nos vemos obligadas a formar parte de ese mismo envenenamiento que nos mata. Las formas de convivencia son insalubres. La humillación constante que sufrimos como mujeres, como trabajadoras, es insalubre. La continua tensión en la que vivimos a causa de los ritmos capitalistas generan serios problemas de salud...
Los saberes que se nos niegan son aquellos que podrían darnos la clave para una vida saludable. Una vida libre de opresión y sometimiento. En la cual el apoyo mutuo y la verdadera búsqueda del bien común e individual (de manera simultánea), sean lo que acompañen nuestras acciones. Aprendiendo que "mi libertad no termina donde comienza la del otro, sino que mi libertad se abraza a la del otro y juntas se expanden hacia el infinito".
Aprendamos a conocer nuestros cuerpos, a conocer nuestro entorno, a conocer las formas de vida que son benéficas y compatibles con una vida saludable. Caminemos juntas hacia un mundo nuevo y saludable, aprendamos a destruir todo aquello que está enfermando la vida.
Salud y RS!

Michelle

*Las generalizaciones que usualmente se hacen en masculino, con el sujeto omitido de los individuos, aquí se harán en femenino mediante la utilización del sujeto omitido de las personas.



(1)  “Alrededor de 8 de cada 10 mujeres que han sido sexualmente activas tendrán HPV en algún momento de su vida. Normalmente no hay síntomas, y en el 98 por ciento de los casos se borra a sí mismo. Pero en aquellos casos en los que no, y en que no se trata, puede conducir a las células pre-cancerosas a que pudieran convertirse en cáncer uterino-cervical “-. Dra. Diane Harper.
Uno debe entender cómo se juegan los juegos de palabras del sistema para comprender realmente el significado de la cita anterior, y uno tiene que entender su versión única de la “ciencia”. Cuando ellos dicen que los casos no tratados “pueden” conducir a algo que “puede” conducir al cáncer cervical, que en realidad significa que la relación es más que una conjetura hipotética que es rentable si la gente realmente cree. En otras palabras, no existe una relación demostrada entre la condición de ser vacunados y para los cánceres raros que la vacuna podría prevenir, pero sin embargo se comercializa para hacer eso.
De hecho, no hay evidencia real de que la vacuna pueda prevenir cualquier tipo de cáncer. A partir de lo que admiten los propios fabricantes, la vacuna sólo funciona en 4 cepas de 40, y ya hay al menos (de manera oficialmente reconocida) 44 chicas que han muerto a causa de estas vacunas. Los efectos secundarios reportados incluyen Guillian Barré (parálisis que dura años, o permanentemente – a veces causando finalmente la asfixia), lupus, convulsiones, coágulos de sangre, y la inflamación del cerebro. Los padres no suelen ser conscientes de estos riesgos.
(2) Se recomienda leer el Capítulo XIX (Inmunizaciones: Una bomba de Tiempo), del libro Como criar un hijo sano a pesar de su médico, escrito por el Dr. Robert S. Mendelsohn.

SASKIA 27

A mis perritas Saskia y Freja no les gustan los petardos y tampoco entienden las bengalas. Las estimulan un poco una parrilla con fuego y perspectiva de asado y además y sobre todo el calor. Están un poquito gordas y sufren.

El gauchito que es nieto de Saskia y sobrino de Freja además de ser muy jovencito y tranquilo tuvo que soportar el mal humor de la matrona, Saskia. (Argsinta mormor)

Yo no sé si a Saskia le molesta la fiesta de fin de año o queda con mal humor después de escuchar los informativos. Las cosas que se declaran importantes este año que pasó y las cosas que serán importantes para el próximo.
Creo que está de acuerdo con nosotros en que lo más importante de los primeros de enero, desde hace 55 años, es decir desde 1959, es el festejo a la Revolución Cubana.
Luis desde hace unos años y cuando hay en la casa se toma un vaso de ron cubano, Havana Club, a veces con Pepel, Claudio y conmigo.

A la revolución cubana le han puesto la etiqueta de cosa vieja y pasada de moda (omodernt).
Producto de viejas tensiones que ya no existen y deseos de entorpecer el camino hacia la libertad. Así se ve desde los televisores.
Se escucha desde las radios y los comentarios de los supermercados al mismo tiempo que se comenta lo último que dijo el Papa en Roma. O lo que dice el máximo líder de nuestro paisito.

Nadie se pone a sacar cuentas de que una cantidad de votos no te transforma en santo de nada y que una idiotez dicha a los gritos y golpeando una mesa es tan idiota como la que se susurra al oído
El vaticano por su parte ha tratado siempre de actuar contra todos los procesos de futuro. Políticamente le interesa mantener el mundo viejo. (Den gamla goda världen)

Se ha depurado de todos aquellos curas que intentaron lograr una forma de llegar a la felicidad.
La iglesia es reaccionaria.
Aparece este papa Francisco que tiene como méritos el haber convivido con la gran represión argentina y el Plan Cóndor  y ser hincha de San Lorenzo (Los santos de Boedo). Gran príncipe de la iglesia, administrador de una riqueza incontable  dispersa entre bancos de todo el planeta o directamente en fábricas como la Braun.
El gran cura es aclamado cuando habla de amor, paz y luz mientras apaga las últimas luces de su entorno.

El increíble “pensamiento filosófico” de nuestro máximo líder se mueve en el mismo sentido que el del papa, después de años y años de experiencias y ya terminando su gestión al frente del gobierno, declara que él sigue siendo socialista, pero no como antes.
Me interesa como se manejan estas categorías, la voluntad de Dios, el poder del voto, la experiencia de muchos años. Dios tira todo para atrás (En bakåtsträvare)

Se juega a veces por sus cuentas bancarias y desde siempre o hace mucho, mucho tiempo se sienta a la mesa del patrón, como dice Yupanqui.

En nombre de la razón nuestro “máximo filósofo por medio del voto” sostiene que no es posible ningún mundo nuevo. Que esto es lo que hay valor y en cada hecho sostiene que nunca se sintió más cómodo que desarrollando políticas burguesas para alegría de los capitalistas, uruguayos o extranjeros.
Este tipo de declaraciones genera cantos de victoria en las clases medias que manejan Facebook, Twitter o alguna otra cosa parecida. (applåder!)

Donde esta clase media educada durante la dictadura grita “Yo te quiero Pepe, yo te voto, vamos Pepe todavía, genio, los que te critican son burros o envidiosos “

Esta gente tendría que poder pensar un poquito en su propia situación, por ejemplo, al nivel de la enseñanza hay todo un movimiento que quiere limitar el conocimiento de ideas, formas de pensar, incluso de estéticas.
Fundamentalmente se fomenta un no pensar y sí se piensa que se piense con la cabecita de los burgueses. Esto es lo que dice el reporte de PISA.

Nadie ve que pasa en la Universidad del Trabajo de Uruguay (UTU), es decir que pasa con la enseñanza destinada a cubrir puestos de trabajo en el aparato productivo.
Ahí la situación es muy distinta. Ha aumentado de manera casi escandalosa la cantidad de alumnos de UTU y las materias que se imparten son más sencillas y de corta duración.
Ya no se precisan nueve años para tener un maestro carpintero.
Ya no se precisan maestros carpinteros.
Ahora con un cursito de unos meses se pasa a estar habilitado para incluirse en la producción de muebles y cosas de madera en general.
Si un maestro carpintero precisa trabajo no le van a pagar por los nueve años de estudios sino por unos meses de estudio y así se baja el sueldo de los carpinteros.
Esto ocurre con todos los oficios.
Pero claro, es muy difícil de ver, pero la verdad es que todo se abarata y la fuerza de trabajo también

Nuestro “profeta” (la palabra viene del griego y significa proferir a los gritos) desde que se avivó que su mejor negocio era ser empleado de los poderosos, no deja hilo sin atar.
Su meta parece ser la misma que la de aquel Francisco Franco; “dejar todo atado y bien atado” (Ordning och reda)

Pobres perritas mías, el calor, los petardos, el olor ha asado, su falta de razón, el mundo que no pueden pensar y donde no pueden ni siquiera tomar un vaso de ron.
Se puede decir que están en una gran cárcel, observadas todo el tiempo, reprimidas en cuanto se acercan a la parrilla, sin ideas ni palabras para poder pensar (Inga möjligheter att förstå).
Como casi cualquier otro oriental  descendiente de los antiguos cimarrones.

 CUIDADO QUE PEORES QUE EL PRÍNCIPE DE LA IGLESIA NO HAY PERO QUE NUESTRO PROFETA SÍ
¡¡¡SIN EMBARGO UN MUNDO NUEVO ES POSIBLE, VAMOS TODAVÍA QUE PODEMOS!!!!

SALUD Y R.S. 
BITTAN -